Terapia individual para adultos

La terapia tiene una inmensa capacidad para ayudarte a curar las devastadoras heridas que a veces te infringe la vida.

Forma parte del vivir, el que todos los seres humanos tengamos que encarar continuamente cambios y transiciones en nuestras vidas. Cuando la vida se pone complicada, peligrosa e impredecible es cuando nos damos cuenta de lo mucho que necesitamos ayuda profesional para hacer frente al reto que nos ha traído el destino.

La buena salud mental y emocional conduce a una imagen positiva de uno mismo y, a su vez, a relaciones satisfactorias con las demás personas. Te ayuda a tomar buenas decisiones y afrontar los desafíos de la vida en el hogar, el trabajo, en todas tus relaciones.

Estamos biológicamente programados para depender de forma sana de otras personas. Lejos de ser una disfuncionalidad, la necesidad de sentirnos seguros y apoyados por otra persona está grabada en nuestros genes. Recibir empatía y aceptación incondicional es siempre curativo.

Incluso cuando los problemas parecen no tener arreglo, en la terapia encuentras serenidad y fortaleza para poder afrontarlos. Como psicoterapeutas comprobamos cada día en nuestro oficio que, atravesando el dolor, te encuentras con el crecimiento, la madurez, el amor a ti mismo. Es indudable que el apoyo incondicional de un experto en quien puedas confiar, es realmente importante cuando estás pasando por un momento difícil, supone una ayuda inestimable.

¿Qué es la psicoterapia?

Se entiende por psicoterapia todo tratamiento de naturaleza psicológica que, a partir de manifestaciones psíquicas, emocionales o físicas de sufrimiento humano, promueve cambios en la adaptación al entorno, en el comportamiento, la salud y el bienestar de las personas, la pareja o la familia.

La psicoterapia trata las dificultades cotidianas, sufrimientos específicos o inespecíficos que te están limitando en tu día a día, produciéndote un gran malestar que no logras afrontar por ti mismo y para los que necesitas ayuda profesional. Pueden ser problemas de relación contigo y tu mundo interior, o bien en la relación con el mundo exterior.

Nuestro objetivo es facilitar tu desarrollo y bienestar emocional ante cualquier trastorno de tu vida adulta

Todos, incluidos los psicoterapeutas, sufrimos el azote de nuestros propios conflictos internos.

La psicoterapia consiste en comprender y cambiar el mapa de ti mismo y del mundo que te has creado, y mejorar esa visión que tienes para que puedas hacerlo más amplio, adaptativo, flexible y creativo.

Lo que pretendemos es mejorar y ampliar tu visión interior y exterior y no sólo eliminar el síntoma que te aflige. Nuestra finalidad es ayudarte a mejorar tu calidad de vida de forma duradera.

La terapia no solo se utiliza para tratar trastornos psicológicos, sino que también es una herramienta muy útil para promover el crecimiento personal y solucionar conflictos y crisis de la vida cotidiana.

La psicoterapia es un espacio y un tiempo para ti, para conocerte, para entender lo que te está sucediendo. Lo que resulta esencial para poder llevar a cabo los cambios que necesitas incorporar en tu vida y empezar a sentirte mejor.

La terapia te proporciona un gran alivio para tu malestar o sufrimiento.

Supone recorrer un camino cargado de emociones y descubrimientos.

Es un espacio para experimentar libre de juicios y exigencias.

Un lugar en el que puedes escucharte, conocerte, sentirte, satisfacerte y cuidarte.

¿Cómo incrementar tu bienestar para mejorar tu calidad de vida?

A través de dos procesos complementarios: la aceptación y el cambio. El cómo vamos a lograr juntos estos cambios dependerá, del problema que nos plantees y de las metas concretas que quieras conseguir.

La psicoterapia te propicia cambios congruentes con los objetivos que deseas alcanzar. A través del proceso terapéutico logras cambiar tus pensamientos, emociones, actitudes y comportamientos erróneos y mejorar tu bienestar.

La terapia te proporciona una mirada interior que provoca autoconocimiento y transformación

La terapia te permite encontrar soluciones a tus problemas y crear hábitos sanos y eficaces para tu vida.

Limpias y dejas atrás las cargas negativas, transformándolas en aprendizajes y experiencias que re-equilibran tu vida.

Modificas la forma de verte a ti mismo (cuando ésta está distorsionada) y de relacionarte con los demás

Darte cuenta de lo que haces y de cómo lo haces, te capacita para cambiar tu conducta. No sólo te conoces muchísimo mejor sino que te haces más consciente de cómo determinadas situaciones o relaciones provocan en ti comportamientos automáticos disfuncionales que tienen consecuencias y efectos muy perjudiciales.

La psicoterapia te proporciona la ayuda que necesitas para aprender la escucha activa y poder darte cuenta de tus auténticas necesidades y deseos. Para que puedas fortalecer tus emociones, aumentar tu ventana de tolerancia y hacerte más resistente. Pone a tu disposición estrategias y recursos nuevos que te permiten afrontar y encontrar soluciones a tus problemas.

Te brinda sabiduría, seguridad, reparación, consuelo, profundidad, esperanza, calidez, emoción y fuerza a tu vida.

La terapia es medicina para tu mente y tu corazón.

¿Cómo es nuestro proceso psicoterapéutico?

En SoltarSaltar somos expertos artesanos en crear un vínculo emocional seguro y afectuoso, de absoluta confianza, que te proporciona verdaderas experiencias emocionales. Por fortuna, este don mágico que no se puede aprender en una universidad es nuestro valor diferencial y nos distingue de otros profesionales.

Las nuevas experiencias positivas que vivencias durante el proceso terapéutico van a transformar tu vida por completo

La psicoterapia es un proceso validado científicamente. Las técnicas y herramientas que utilizamos durante la terapia se desarrollan a lo largo de décadas de investigación y ofrecen resultados extraordinarios que van mucho más allá del apoyo de nuestros seres queridos.

La psicoterapia para que esté bien hecha y sea efectiva tiene que provocarte experiencias emocionales reparadoras

Nuestra metodología particular para lograr una psicoterapia verdaderamente eficaz y duradera está basada en 3 pilares fundamentales:

  • Priorizamos el vínculo terapéutico. Creamos experiencias emocionales que reparan tus heridas.
  • Provocamos cambios en el cerebro que reparan los desajustes y restauran tu equilibrio.
  • Sabemos dónde vamos y cómo llegar, para ello utilizamos tratamientos breves poniendo el foco terapéutico en encontrar soluciones eficaces.

Basamos nuestro trabajo terapéutico en hacer un diagnóstico certero, preciso y personalizado. Ponemos el foco en objetivos concretos y planificamos con detalle los pasos a dar en el tratamiento. Hacemos terapia de contención y de conflicto. Utilizamos métodos innovadores de curación, mucho más eficaces que los tradicionales, donde integramos la estimulación de los tres cerebros. Todo ello supone un recorrido complejo aunque indispensable para lograr una psicoterapia bien hecha y que mejore realmente tu calidad de vida de forma duradera.

Juntos vamos a colaborar en delimitar los objetivos a lograr durante el proceso terapéutico. Acordamos las tareas que llevaremos a cabo en la terapia para alcanzar los objetivos deseados. Establecer juntos los objetivos y tareas fortalece y refuerza la alianza terapéutica que es la que va a predecir el éxito terapéutico.

La relación terapéutica que creamos, esa alianza sagrada de compenetración y complicidad, es la que predice el éxito terapéutico. Recibir empatía y aceptación incondicional de un profesional experto valida el sentido de uno mismo. Este hecho es tan poco frecuente en la vida cotidiana, que resulta una experiencia única que sólo puede ser ofrecida en una terapia de calidad.

Por fin vas a poder comprender lo que de verdad te sucede, explorar y averiguar las causas que provocan tu malestar y valorar las posibles vías para solucionarlo y recuperarte lo antes posible.

Los años de educación, formación especializada y experiencia nos convierten en expertos en la comprensión y el tratamiento de problemas complejos.

Un psicoterapeuta te proporciona mucho más que hablar.

En ningún momento te vamos a decir cómo tienes que ser o qué pasos tienes tú que dar en tu vida. Lo que sí hacemos es orientarte y guiarte para que puedas ser tú el que tome la mejor decisión para tu vida y seas tú quien pueda ahora construir un concepto más auténtico, consistente y saludable sobre ti mismo.

En nuestra terapia no actuamos dándote consejos de amigo. Te ayudamos a elaborar una posición amable pero firme ante tu dificultad. Una solución que será la tuya, la que mejor equilibre tu funcionamiento psicológico y emocional.

Como psicoterapeutas también ejercemos como psico-educadores y entrenadores de habilidades. Te proveemos de herramientas que te servirán para afrontar nuevas dificultades y retos, con el objetivo de que no te vuelvas a ver fácilmente afectado por los problemas y reveses de la vida. Te entrenamos para la prevención de recaídas, de modo que tu aprendizaje se mantenga a lo largo del tiempo.

Tendrás la oportunidad de ser completamente honesto y auténtico sin tener que preocuparte de que alguien más sepa lo que revelaste en la terapia. De hecho, las personas a menudo nos contáis muchas cosas que nunca antes habíais revelado a nadie. Esto es absolutamente normal que ocurra en las sesiones.

La terapia te permite encontrar soluciones a tus problemas y crear hábitos sanos y eficaces para tu vida
¿Qué beneficios te aporta la terapia?

Cuando haces terapia te pasan cosas tan maravillosas como estas:

  • Mejora la forma de relacionarte con los demás. Disminuyen tus conflictos.
  • Desarrollas nuevas estrategias que te permiten afrontar los problemas por ti mismo y encontrar soluciones eficaces.
  • Transformas tu relación de pareja en fuente de confianza y seguridad.
  • Aprendes a escuchar, a darte cuenta de las necesidades propias y ajenas.
  • Superas tus complejos, tus miedos irracionales, obsesiones y mejoras tu autoestima.
  • Adquieres una mayor madurez, una visión más amplia de ti mismo y del mundo que te rodea que te hará sentirte aceptado y valioso.
  • Integras y legitimas las experiencias dolorosas que has vivido adquiriendo integridad y congruencia. Evolucionas.
  • Adquieres una mayor capacidad de adaptación al entorno mejorando tu calidad de vida, tu bienestar y equilibrio personal.
  • Afrontas mejor las crisis, problemas, rechazos, errores, rupturas, desafíos vitales…
  • Eliges mejor las parejas, los trabajos… En definitiva aprendes a tomar mejores decisiones.
  • Reequilibras todo tu organismo. Aprendes a vivir de una forma más saludable.
  • Te conviertes en un mejor solucionador de problemas que te abren nuevas horizontes. Aprendes de éstos y te enriqueces. Fomentas tu autoeficacia y autoconfianza.
  • Resuelves los conflictos intrapsíquicos que ocurren en tu mente inconsciente. Esos conflictos que surgen entre dos fuerzas o tendencias opuestas dentro de ti mismo.
  • Te proporciona nuevas oportunidades para que puedas aprender modos diferentes de pensar, sentir y actuar.
  • Te liberas de tus patrones internos de pensamiento y comportamiento negativos de toda una vida de reacciones y respuestas desajustadas que te causan angustia, necesidad de controlar, depresión, conductas impulsivas automáticas…
  • Pasas de la necesidad de apoyarte en otro a la capacidad de apoyarte en ti mismo. Fortaleces tu autonomía y seguridad incrementando tu poder personal.

Pedir ayuda cuando la necesitas demuestra que eres inteligente y valiente.

No estás solo. Cuentas con nuestro apoyo incondicional.

Como ya habrás podido darte cuenta, embarcarte en un proceso terapéutico te proporciona valiosos beneficios. Tiene muchas ventajas importantes para ti.

¿Tienes dudas o temores ante hacer terapia?

En la actualidad, cada vez más personas van a terapia y la psicología está ya en boca de todos. Hacer terapia resulta algo de lo más natural. Afortunadamente ya no se asocia con tener problemas mentales, sino con reconocer que a veces carecemos de herramientas suficientes para afrontar situaciones difíciles que todos vivimos.

Las grandes personas como tú, también necesitan sentirse apoyadas
A la hora de iniciar una terapia, te pueden surgir dudas como estas:
  • ¿Tiene solución lo que a mí me pasa?
  • ¿Es terapia lo que yo necesito?
  • ¿Voy a perder mi tiempo y mi dinero?
  • ¿Me van a cambiar mi personalidad?
  • ¿Creerán que estoy peor de lo que estoy?
  • ¿Voy a descubrir cosas que no sé si quiero saber?
  • ¿Acertaré con el terapeuta?
  • ¿Qué pensará el terapeuta de mí?
  • ¿Se enterará alguien de lo que cuento o será totalmente confidencial?
  • ¿Y mi familia y amistades, qué les voy a decir?
  • ¿Pensarán que estoy peor porque voy a terapia?
  • ¿Me juzgarán?

Seguro que alguna de estas dudas o parecidas te surgen. Puedes resolverlas en nuestras preguntas frecuentes.

En ocasiones, hay algunas personas a las que acudir a la primera sesión de terapia les supone cierta vergüenza. Puedes creer que lo estás haciendo mal. Te puede entrar miedo o temor a ser juzgado. A que te consideren más débil o incluso loco…

Puedes cuestionarte si “otros son más capaces que tú”. Incluso puedes llegar a pensar que eres un “desastre” o que has “fallado” como madre, padre, hijo, amigo, esposo, profesional… por no haberlo podido solucionar por ti mismo.

De la misma forma que no sientes que has fallado cuando no puedes reparar por ti mismo el coche, hacer terapia tampoco significa que hayas fallado. ¡Nada más lejos de la realidad! Es justo lo contrario: Las personas más fuertes y valientes se forjan a base de enfrentar retos.

Es completamente lógico y normal que sientas nervios, y que al principio te cueste un poco, tomar la decisión de iniciar un proceso de terapia. Nos pasa a todos.

Implica ponerte en manos de un desconocido y revelarle tus asuntos íntimos.

Es una experiencia totalmente nueva que te puede conectar con tu vulnerabilidad, con una sensación de vergüenza y cierta minusvalía, conectarte con tus miedos, carencias e inseguridades.

A todos nos asusta mirar dentro de nosotros mismos, por eso tendemos a minimizar la gravedad de nuestros problemas.

Tener el coraje de aceptar que necesitas ayuda es una señal de fortaleza y de inteligencia.

Involucrarte en una terapia demuestra que eres muchísimo más valiente, capaz y valioso de lo que tú crees aunque ahora no te sientas así. Y precisamente esto es una de las cosas que vas a poder averiguar y sentir en el proceso terapéutico.

Las personas que acudís a terapia sois mucho más valientes, nobles y responsables.

Eres valiente por decidirte a venir, por atreverte a revelar tus asuntos íntimos, a descubrir lo que verdaderamente te sucede, por aceptar tus limitaciones, por reconocer tus carencias, por invertir tu tiempo y dinero para conseguir aquello que necesitas, por querer crecer y evolucionar, por hacer frente a tus problemas, por responsabilizarte en buscar soluciones eficaces, por no “echar balones fuera”, engañarte o culpar a los demás de tu malestar.

Una excelente manera de abordar tus temores  es contarnos lo que te preocupa

Tener el arrojo de superar esa ansiedad inicial puede brindarte una sensación de alivio, coraje y optimismo.

Pedir ayuda es el primer paso en el proceso para que puedas sentirte mejor.

Vale la pena porque cualquier persona puede beneficiarse de un proceso terapéutico. Si en algún momento tu calidad de vida no es la que deseas, no cabe duda de que la psicoterapia puede ayudarte enormemente.

¿Te sientes inseguro o bloqueado para afrontar tus problemas?
Forma parte de la misma vida, el que todos los seres humanos tengamos que encarar continuamente cambios y transiciones. Cada persona los afronta desde su representación interna del mundo, que es la que va a determinar la forma en la que percibe, piensa, siente y se comporta, es decir, lo que será su propia experiencia en la vida.

El cerebro humano está más diseñado para sobrevivir que para ser feliz, por ello es habitual que nos centremos más en lo negativo o en los problemas que tenemos que en lo positivo.

Tu representación interna del mundo y de ti mismo puede estar distorsionada e impedirte que puedas hacer frente a tus problemas y desafíos del día a día, sintiéndote inseguro, bloqueado, angustiado, deprimido… De ser así, no estás solo.

A través de la terapia, lograrás identificar y cambiar los patrones de pensamiento y comportamiento que te impiden sentirte bien y actuar en consonancia.

No es lo mismo afrontar un conflicto desde la madurez que desde la neurosis

Seremos tu testigo fiel. Siempre a tu lado. Cuentas con nuestro cuidado y apoyo incondicional.

Pedir la ayuda que necesitas, implica empezar a sentirte mejor.

Hacemos las cosas en función de cómo somos, pero también somos una consecuencia de lo que hacemos. Por eso unas personas cronifican su patrón neurótico, a medida que resuelven mal sus conflictos, y otras progresan en su madurez, a medida que resuelven bien los suyos.

Afortunadas son las personas que pueden atravesar los cambios y retos con facilidad, analizar objetivamente lo que les sucede y plantearse estrategias de solución que se adapten a sus fuerzas, a la magnitud de sus problemas y al resultado que desean obtener. Vencer los obstáculos que se les presentan y responder de manera saludable, adaptativa y funcional, sintiéndose confiados y seguros.

Sin embargo, lamentablemente esto no le sucede a todo el mundo. Puede que ante los mismos desafíos de la vida, tú te enfrentes con inseguridad, malestar, miedo o frustración. Es posible que tiendas a desenfocar el problema o a adjudicar la responsabilidad a los demás.

Si algo de esto te sucede, es muy probable que tengas modelos operativos internos empobrecidos o disfuncionales tanto de ti mismo como del mundo. Son los patrones automáticos de pensamiento y comportamientos alterados, deformados o disfuncionales. Estos patrones son precisamente los que te hacen optar por alternativas muy limitadas o rígidas,  los que te hacen sentirte incompetente para afrontar las demandas externas que vives cada día.

Tus modelos operativos internos te provocan dolor y sufrimiento y te hacen sentirte inseguro y vulnerable ya que no te permiten confiar en ti mismo ni tampoco en los demás.

¿Lo que a mí me sucede es para acudir a terapia?

La persona que llega a terapia, cualquiera que sea la naturaleza de sus síntomas, se encuentra con algún tipo de malestar o sufrimiento. A menudo inseguro, desmoralizado, bloqueado, insatisfecho, incapaz de generar nuevas alternativas. Busca ayuda porque se siente incompetente en algún área de su vida, con su autoestima mermada, desvalido y sin esperanzas de cambio. Estas sensaciones le impiden afrontar las demandas externas, se ve afectado con facilidad por los problemas o reveses cotidianos, y con frecuencia le llevan a confundir el significado de sus síntomas, a exagerar o minimizar su gravedad, a distorsionar sus pensamientos, a comportarse y reaccionar de forma inadecuada, incluso a veces teme volverse loco…

En algún momento seguro que has pasado o estás pasando ahora por una situación difícil en tu vida. Quizá te estás preguntando si esto de la terapia es para ti. Si lo que a ti te sucede se trata normalmente en una terapia. Las circunstancias que pueden llevar a una persona a solicitar la ayuda de un experto profesional son muy diversas y complejas.

Como regla general:

Cualquier duda, malestar, problema o comportamiento no deseado que esté afectando a tu vida diaria, es un motivo más que válido para que acudas a terapia.

Determinadas experiencias, pensamientos y sentimientos indican la presencia de una diversidad de problemas que afectan a tu salud mental o emocional y que requieren necesariamente que recibas un tratamiento terapéutico. El problema es que no es tan fácil detectar estas señales y mucho menos comprender lo que verdaderamente significan de ahí la importancia de consultar con un experto psicoterapeuta.

Sabrás que algo no va bien cuando notes algunos de estos síntomas:

  • Tienes cambios bruscos de humor o de comportamiento. Te enfadas con mucha facilidad, por cosas que tú sabes que no son tan importantes.
  • Lloras mucho sin ningún motivo en particular.
  • Te preocupas en exceso, constantemente estás nervioso y te esperas que ocurra lo peor.
  • Demasiada agitación mental. A menudo experimentas un ritmo acelerado de pensamientos.
  • Muchas veces quieres estar solo, te aíslas lo más que puedes de los demás.
  • Te cuesta muchísimo realizar las tareas normales de tu día a día.
  • A menudo experimentas estrés, ansiedad, pánico o miedos.
  • Te sientes a menudo triste y desamparado y este sentimiento perdura en el tiempo.
  • Sufres trastornos del sueño con frecuencia.
  • Sientes molestias o dolores para los que no encuentras ninguna explicación.
  • Sueles sentir que te falta energía y motivación.
  • Has dejado de hacer las cosas que te gustan. Has perdido interés en los placeres de la vida.
  • Sientes a menudo ganas de herirte a ti mismo o de hacer daño a otra persona.
  • En general, te sientes inútil o sumamente culpable.
  • Te sientes muy confuso, desorientado, o inseguro en exceso.
  • Has cambiado para peor tus rutinas de alimentación, de sueño…
  • Crees que los demás a menudo conspiran en tu contra.
  • Te cuesta concentrarte en las tareas ordinarias de tu trabajo. Hasta te cuesta realizar otras actividades cotidianas que no son laborales.
  • Tienes dificultades para terminar o cumplir los planes que te habías trazado.
  • A pesar de que te esfuerzas, y de que te ayudan tus familiares o amigos, parece que tus problemas hace tiempo que no se solucionan.
  • Escuchas voces o ves imágenes que otras personas no experimentan.
  • Con frecuencia tienes comportamientos agresivos o compulsivos que te dañan a ti y a los demás como beber alcohol en exceso, consumir drogas, estar enganchado a las redes sociales o videojuegos todo el tiempo que puedes…

Podemos ayudarte a recuperar tu bienestar y a mejorar tu calidad de vida, previniendo en el futuro otros problemas más graves.

¿Qué problemáticas nos encontramos diariamente?

Puede ayudarte a despejar tus dudas sobre si la terapia es para ti o no, conocer cuáles son las problemáticas más frecuentes que trabajamos diariamente en la consulta.

En nuestras sesiones de terapia vas a encontrar solución a tus problemas:

  • Cuando tienes un problema y no puedes parar de darle vueltas en tu cabeza y está interfiriendo en tu vida cotidiana.
  • Cuando te cuesta expresar lo que sientes y sólo lo racional te hace sentirte cómodo.
  • Cuando te sientes desbordado por tus emociones.
  • Cuando evitas todo lo que puedes los conflictos y prefieres ceder tú ante los demás.
  • Cuando te sientes insatisfecho y tienes la sensación de que te falta algo esencial para ti.
  • Cuando sufres con tus relaciones ya sean familiares, laborales, amorosas, sociales.
  • Cuando no consigues controlar tus impulsos.
  • Cuando te sientes aislado, criticado o rechazado por los demás. Cuando te sientes víctima.
  • Cuando sientes que “tú no puedes” y recurres a “depender compulsivamente” de otros.
  • Cuando te sientes inseguro, cuando te exiges demasiado o cuando no te gusta cómo eres realmente y tu autoestima se ve mermada.
  • Cuando te sientes confuso y te cuesta muchísimo tomar decisiones.
  • Cuando quieres aprender a resolver mejor tus conflictos internos y externos.
  • Cuando te cuesta decir no y sientes temor a que los demás se enfaden o te rechacen.
  • Cuando deseas aprender habilidades para relacionarte mejor con los demás porque te cuesta crear, mantener, posicionarte o romper relaciones.
  • Cuando has estado deprimido, ansioso, inseguro, bloqueado o enojado desde hace tiempo y ya no quieres seguir así más tiempo.
  • Cuando tienes problemas laborales, te sientes desmotivado, incapaz o sufres acoso laboral
  • Cuando lamentablemente padeces una enfermedad que interfiere en tu bienestar.
  • Cuando no te sientes bien contigo mismo porque ocupa demasiado espacio en tu vida la tristeza, el estrés, la ansiedad, el miedo, la preocupación o la vergüenza.
  • Cuando tu pasado te atormenta y tu futuro te asusta y te impide disfrutar del presente.
  • Cuando has perdido la ilusión por la vida y te cuesta disfrutar de las cosas.
  • Cuando atraviesas problemas puntuales como la pérdida de un trabajo, la crianza o la partida de los hijos. Cuando te enfrentas a una pérdida por la muerte de un ser querido. Cuando te encuentras en una situación de crisis vital. Cuando deseas perder peso y no lo consigues por ti mismo. Cuando te sientes abrumado por un nuevo empleo. Cuando te agobian en exceso las responsabilidades…

¿Te identificas con alguna de esas situaciones? Si es así, ya NO tienes que afrontarlo tú solo.

Si te acompaña un sentimiento de malestar o insatisfacción prolongado y resta tu calidad de vida, es el momento de plantearte que la terapia es para ti.

No olvides que, como tú, todos nosotros nos hemos encontrado en un momento dado en una situación difícil en nuestra vida, y hemos necesitado recibir asesoramiento de un experto que nos ayudó a mitigar nuestro dolor, a recuperarnos y a conseguir lo que verdaderamente necesitábamos.

Da igual si eres hombre o mujer, no importa tu edad, ni a qué te dedicas en la vida, tampoco importa si tienes más o menos dinero ni más o menos estudios. La buena noticia es que cualquier persona puede beneficiarse de la terapia.

Como regla general, cuanto más tiempo duran los síntomas más se agravan los problemas y más cuesta erradicarlos. Cuanto más interfieran en tu vida diaria, más necesitarás recurrir a un tratamiento profesional.

La terapia te proporciona un gran alivio para tu malestar o sufrimiento.

Propone soluciones para todo aquello que te resulta inquietante, agotador, aterrador, espantoso…

Supone una transformación inimaginable.

¿Sufres por asuntos amorosos?
Si tus problemas amorosos son los que te quitan el sueño, el apetito, la alegría o la concentración… Bienvenido a la nueva normalidad.

Hoy en día, hacer terapia resulta algo de lo más natural, pues ya NO se asocia con tener problemas mentales, sino con aceptar que a veces carecemos de herramientas suficientes para afrontar situaciones difíciles que todos vivimos.

Facilitamos tu desarrollo y bienestar ante cualquier trastorno de tu vida. Tratamos aquellas dificultades cotidianas; sufrimientos específicos o inespecíficos que te están limitando, produciéndote un gran malestar.

Para ayudarte a superarlos, la eficacia de la Psicoterapia está demostrada científicamente.

  • Cuando sientes peligrar tu relación por culpa de los celos o la inseguridad.
  • Cuando te sientes culpable por ser infiel o dañar a tu pareja de cualquier otra forma pero no puedes evitarlo.
  • Cuando te ves arrastrado por relaciones tóxicas (dependencia emocional, maltratos, abusos, drogas, alcohol).
  • Cuando te encuentras anclado en una relación pasada sin poder pasar página.
  • Cuando por más que lo intentas no logras cambiar lo que no te gusta de ti mismo, y acabas repitiendo una y otra vez los mismos errores en tus relaciones.
  • Cuando a menudo sufres dudas constantes en el amor, no sabes si quieres o no a tu pareja.
  • Cuando necesitas aclararte sobre si deseas o no continuar con tu relación de pareja.
  • Cuando quieres dejar a tu pareja pero no te atreves a romper definitivamente.
  • Cuando tu pareja no se anima a hacer terapia de pareja contigo y tú quieres resolver definitivamente vuestros problemas.
  • Cuando ya has decidido separarte de tu pareja pero deseas romper de la forma menos dolorosa y conflictiva posible.
  • Cuando la soledad te angustia y la sientes como una piedra tallada en tu corazón.
  • Cuando no te sientes correspondido ni seguro con tu pareja.
  • Cuando no tienes pareja, deseas tenerla pero no consigues encontrarla.
  • Cuando has sufrido varios fracasos sentimentales y reconoces que nunca has llegado realmente a confiar ni a abrirte verdaderamente a tus parejas.
  • Cuando sientes que tu relación se tambalea porque tú o tu pareja, estáis constantemente priorizando a vuestras familias de origen.
  • Cuando evitas el compromiso que supone una relación sólida y vas saltando de relación en relación…

Cuando sufrimos “mal de amores”:

Sufrimos porque no nos quieren como necesitamos que nos quieran.
Sufrimos porque sentimos peligrar nuestra relación.
Sufrimos porque nos dejan, o porque dejamos nosotros de querer…

Con tantas variantes de sufrimiento amoroso, las sesiones de terapia resultan esenciales para poder aprender a manejar lo que tanto nos desestabiliza, el amor.

Te ofrecemos valiosas y eficaces herramientas para que puedas resolver tus conflictos amorosos. También cuando necesitas recuperarte de un desamor.

La terapia te ayuda a comprender lo que es realmente el amor. Cómo construirlo y cómo hacer que dure. A crear un vínculo seguro y estable. A disfrutar de una relación amorosa verdaderamente satisfactoria.

Los problemas de pareja están muy presentes en nuestra práctica diaria, tanto en la modalidad de terapia individual donde acudes a tratar situaciones personales de pareja, que resuelvan tus dificultades amorosas; como en la modalidad de terapia de pareja, donde los dos acudís a sesiones para reparar vuestra relación y hacer crecer vuestro amor .

Por su experiencia emocional reparadora

Por la entrega y dedicación requerida

Por el equilibrio y la seguridad que te aporta

Por lo que se benefician además tus seres queridos y tus descendientes

La terapia es una experiencia fascinante que te cambia la vida

Contacto

¿A qué podría parecerse hacer terapia? Imagínatela como un viaje reparador...

Nuestra manera de entender el trabajo psicoterapéutico es ayudarte a resolver tu malestar para que puedas alcanzar lo antes posible el bienestar que necesitas, mejorando tu calidad de vida de forma duradera. Este es nuestro cometido, y la responsabilidad y compromiso que elegimos tener contigo.

Entendemos la psicoterapia como una experiencia transformadora capaz de cambiar la forma de verte a ti mismo y a los demás y de relacionarte con ellos.

Para que puedas entender mejor lo que para nosotros significa hacer un proceso terapéutico, nos gusta comparar nuestro proceso con un viaje que te lleva a vivir una experiencia emocional verdaderamente reparadora.

El primer paso de nuestro particular viaje es hacer una evaluación. No pretendemos encasillarte en un determinado cuadro patológico, sino organizar la información que nos proporcionas para poder establecer el foco adecuado y las metas terapéuticas. El segundo paso del viaje es diseñar una buena planificación, saber dónde vamos y cómo llegar sin rodeos a nuestro destino. El tercer paso es la intervención terapéutica.

Antes de embarcarnos en lo que es un viaje difícil o complejo, para sentirnos más seguros y con la menor tensión posible y conseguir llegar a nuestro verdadero destino, es conveniente planificar y preparar adecuadamente todo lo necesario para acometer con éxito nuestro viaje:

  • Sabemos dónde queremos ir y por qué necesitamos hacer el viaje.
  • Determinamos si el viaje es completamente realista, teniendo en cuenta el tiempo, la energía y los recursos que disponemos, así como el nivel de riesgo.
  • Disponemos de un buen mapa de carreteras: nuestro tratamiento terapéutico.
  • Hacemos un balance de los puntos fuertes y débiles (tanto de los nuestros como psicoterapeutas como de los tuyos como cliente). Identificamos los aspectos problemáticos y los recursos potenciales con los que contamos para apoyarnos en ellos durante el viaje.
  • El trabajo de un guía es, entre otras cosas, conocer a la perfección todo lo relativo al viaje. Por eso, como guías, tenemos conocimientos específicos sobre viajar (especialmente somos expertos en cómo movernos por territorios poco conocidos o peligrosos). Nuestra profesionalidad y credibilidad como guías de viaje está asegurada.
  • Nos preparamos para todas las sorpresas y posibles incidencias que nos pudiéramos encontrar por el camino: como controles de carretera, desvíos y peligros (sabiendo de antemano cómo responder a todos ellos).
  • Nos preocupamos de disponer de todo lo que emocionalmente hace falta para resultar unos buenos compañeros de viaje, sin juzgarte, ni criticarte ni aconsejarte: haciéndote sentir seguro, comprendido, tranquilo, confiado, estimulado y en todo momento apoyado para que puedas aprovechar y nutrirte del viaje lo máximo posible.
  • Establecemos el ritmo necesario que es el adecuado para este viaje concreto.
  • Es más probable que no nos perdamos y que el viaje tenga éxito cuando se va acompañado de un guía experto en el territorio. No obstante, en el supuesto caso de que nos perdiéramos, sabemos lo qué debemos hacer exactamente.
  • El guía (psicoterapeuta) desempeñará un rol activo para evitar la dispersión y para mantenerse dentro de los límites del foco terapéutico que nos asegurará la llegada a nuestro destino.
  • Sabemos cuándo hemos llegado al destino o cuándo hemos hecho un recorrido “suficiente” para ti (teniendo en cuenta tus deseos de hasta dónde quieres llegar exactamente, evitando hacer un viaje terapéutico largo y profundo si no es eso lo que verdaderamente deseas).
Algunos viajes suponen descubrir un nuevo mundo interno y externo

Al finalizar el viaje, a través de ese vínculo sagrado de confianza y seguridad que hemos creado entre nosotros, habrás aprendido a identificar, legitimar, regular y manejar tus emociones, pensamientos y conductas de una manera más sana y beneficiosa para ti y para tus relaciones.

Este tipo de viaje, con este guía en concreto, te habrá proporcionado una mirada interior, un verdadero autoconocimiento, te habrá provocado reflexión y facilitado el cambio y la transformación interior. Te habrás llevado valiosas experiencias, herramientas y nuevos recursos perdurables en el tiempo que te preparan para afrontar las situaciones complejas que puedan darse en cualquier otro reto que decidas acometer a partir de ahora, solo o en compañía de otros viajeros. Sin darte cuenta, tú mismo, te habrás convertido en un gran guía.

La buena psicoterapia, como los buenos viajes, te transforma por dentro y se nota por fuera

Puede ayudarte a despejar tus dudas sobre si la terapia es para ti o no, conocer cuáles son las problemáticas más frecuentes que trabajamos diariamente en la consulta.

En nuestras sesiones de terapia vas a encontrar solución a tus problemas:

  • Cuando tienes un problema y no puedes parar de darle vueltas en tu cabeza y está interfiriendo en tu vida cotidiana.
  • Cuando te cuesta expresar lo que sientes y sólo lo racional te hace sentirte cómodo.
  • Cuando te sientes desbordado por tus emociones.
  • Cuando evitas todo lo que puedes los conflictos y prefieres ceder tú ante los demás.
  • Cuando te sientes insatisfecho y tienes la sensación de que te falta algo esencial para ti.
  • Cuando sufres con tus relaciones ya sean familiares, laborales, amorosas, sociales.
  • Cuando no consigues controlar tus impulsos.
  • Cuando te sientes aislado, criticado o rechazado por los demás. Cuando te sientes víctima.
  • Cuando sientes que “tú no puedes” y recurres a “depender compulsivamente” de otros.
  • Cuando te sientes inseguro, cuando te exiges demasiado o cuando no te gusta cómo eres realmente y tu autoestima se ve mermada.
  • Cuando te sientes confuso y te cuesta muchísimo tomar decisiones.
  • Cuando quieres aprender a resolver mejor tus conflictos internos y externos.
  • Cuando te cuesta decir no y sientes temor a que los demás se enfaden o te rechacen.
  • Cuando deseas aprender habilidades para relacionarte mejor con los demás porque te cuesta crear, mantener, posicionarte o romper relaciones.
  • Cuando has estado deprimido, ansioso, inseguro, bloqueado o enojado desde hace tiempo y ya no quieres seguir así más tiempo.
  • Cuando tienes problemas laborales, te sientes desmotivado, incapaz o sufres acoso laboral
  • Cuando lamentablemente padeces una enfermedad que interfiere en tu bienestar.
  • Cuando no te sientes bien contigo mismo porque ocupa demasiado espacio en tu vida la tristeza, el estrés, la ansiedad, el miedo, la preocupación o la vergüenza.
  • Cuando tu pasado te atormenta y tu futuro te asusta y te impide disfrutar del presente.
  • Cuando has perdido la ilusión por la vida y te cuesta disfrutar de las cosas.
  • Cuando atraviesas problemas puntuales como la pérdida de un trabajo, la crianza o la partida de los hijos. Cuando te enfrentas a una pérdida por la muerte de un ser querido. Cuando te encuentras en una situación de crisis vital. Cuando deseas perder peso y no lo consigues por ti mismo. Cuando te sientes abrumado por un nuevo empleo. Cuando te agobian en exceso las responsabilidades…

¿Te identificas con alguna de esas situaciones? Si es así, ya NO tienes que afrontarlo tú solo.

Si te acompaña un sentimiento de malestar o insatisfacción prolongado y resta tu calidad de vida, es el momento de plantearte que la terapia es para ti.

No olvides que, como tú, todos nosotros nos hemos encontrado en un momento dado en una situación difícil en nuestra vida, y hemos necesitado recibir asesoramiento de un experto que nos ayudó a mitigar nuestro dolor, a recuperarnos y a conseguir lo que verdaderamente necesitábamos.

Da igual si eres hombre o mujer, no importa tu edad, ni a qué te dedicas en la vida, tampoco importa si tienes más o menos dinero ni más o menos estudios. La buena noticia es que cualquier persona puede beneficiarse de la terapia.

Como regla general, cuanto más tiempo duran los síntomas más se agravan los problemas y más cuesta erradicarlos. Cuanto más interfieran en tu vida diaria, más necesitarás recurrir a un tratamiento profesional.

La terapia te proporciona un gran alivio para tu malestar o sufrimiento.

Propone soluciones para todo aquello que te resulta inquietante, agotador, aterrador, espantoso…

Supone una transformación inimaginable.

¿Tienes dudas o temores ante hacer terapia?

En la actualidad, cada vez más personas van a terapia y la psicología está ya en boca de todos. Hacer terapia resulta algo de lo más natural. Afortunadamente ya no se asocia con tener problemas mentales, sino con reconocer que a veces carecemos de herramientas suficientes para afrontar situaciones difíciles que todos vivimos.

Las grandes personas como tú, también necesitan sentirse apoyadas
A la hora de iniciar una terapia, te pueden surgir dudas como estas:
  • ¿Tiene solución lo que a mí me pasa?
  • ¿Es terapia lo que yo necesito?
  • ¿Voy a perder mi tiempo y mi dinero?
  • ¿Me van a cambiar mi personalidad?
  • ¿Creerán que estoy peor de lo que estoy?
  • ¿Voy a descubrir cosas que no sé si quiero saber?
  • ¿Acertaré con el terapeuta?
  • ¿Qué pensará el terapeuta de mí?
  • ¿Se enterará alguien de lo que cuento o será totalmente confidencial?
  • ¿Y mi familia y amistades, qué les voy a decir?
  • ¿Pensarán que estoy peor porque voy a terapia?
  • ¿Me juzgarán?

Seguro que alguna de estas dudas o parecidas te surgen. Puedes resolverlas en nuestras preguntas frecuentes.

En ocasiones, hay algunas personas a las que acudir a la primera sesión de terapia les supone cierta vergüenza. Puedes creer que lo estás haciendo mal. Te puede entrar miedo o temor a ser juzgado. A que te consideren más débil o incluso loco…

Puedes cuestionarte si “otros son más capaces que tú”. Incluso puedes llegar a pensar que eres un “desastre” o que has “fallado” como madre, padre, hijo, amigo, esposo, profesional… por no haberlo podido solucionar por ti mismo.

De la misma forma que no sientes que has fallado cuando no puedes reparar por ti mismo el coche, hacer terapia tampoco significa que hayas fallado. ¡Nada más lejos de la realidad! Es justo lo contrario: Las personas más fuertes y valientes se forjan a base de enfrentar retos.

Es completamente lógico y normal que sientas nervios, y que al principio te cueste un poco, tomar la decisión de iniciar un proceso de terapia. Nos pasa a todos.

Implica ponerte en manos de un desconocido y revelarle tus asuntos íntimos.

Es una experiencia totalmente nueva que te puede conectar con tu vulnerabilidad, con una sensación de vergüenza y cierta minusvalía, conectarte con tus miedos, carencias e inseguridades.

A todos nos asusta mirar dentro de nosotros mismos, por eso tendemos a minimizar la gravedad de nuestros problemas.

Tener el coraje de aceptar que necesitas ayuda es una señal de fortaleza y de inteligencia.

Involucrarte en una terapia demuestra que eres muchísimo más valiente, capaz y valioso de lo que tú crees aunque ahora no te sientas así. Y precisamente esto es una de las cosas que vas a poder averiguar y sentir en el proceso terapéutico.

Las personas que acudís a terapia sois mucho más valientes, nobles y responsables.

Eres valiente por decidirte a venir, por atreverte a revelar tus asuntos íntimos, a descubrir lo que verdaderamente te sucede, por aceptar tus limitaciones, por reconocer tus carencias, por invertir tu tiempo y dinero para conseguir aquello que necesitas, por querer crecer y evolucionar, por hacer frente a tus problemas, por responsabilizarte en buscar soluciones eficaces, por no “echar balones fuera”, engañarte o culpar a los demás de tu malestar.

Una excelente manera de abordar tus temores  es contarnos lo que te preocupa

Tener el arrojo de superar esa ansiedad inicial puede brindarte una sensación de alivio, coraje y optimismo.

Pedir ayuda es el primer paso en el proceso para que puedas sentirte mejor.

Vale la pena porque cualquier persona puede beneficiarse de un proceso terapéutico. Si en algún momento tu calidad de vida no es la que deseas, no cabe duda de que la psicoterapia puede ayudarte enormemente.