Sabemos dónde vamos y cómo llegar

Basamos nuestro trabajo terapéutico en hacer un diagnóstico certero, preciso y personalizado. Ponemos el foco en objetivos concretos y planificamos con detalle los pasos a dar en el tratamiento. Primero hacemos terapia de contención para aliviar tu malestar. En un segundo paso, hacemos terapia de conflicto para abordar de lleno el origen de tu sintomatología y prevenir así recaídas futuras. Utilizamos métodos innovadores de curación, mucho más eficaces que los tradicionales, donde integramos la estimulación de los tres cerebros. Todo ello supone un recorrido complejo aunque indispensable para lograr una psicoterapia bien hecha y que mejore realmente tu calidad de vida de forma duradera.

Nuestro éxito
Acertamos con el tratamiento idóneo para ti

Veamos en detalle cómo lo logramos.

En los últimos años, ha nacido una nueva y revolucionaria medicina de las emociones.

Así es, está demostrado científicamente en psicoterapia que es mucho más eficaz utilizar métodos que pasan por el cerebro reptiliano, y tienen una influencia directa sobre el cerebro límbico o emocional, que usar exclusivamente el enfoque del lenguaje y la razón (cerebro neocórtex o racional) a los que el cerebro emocional es tan poco permeable.

La psicoterapia tradicional utiliza métodos de curación por el diálogo: integración a través de la re-narración, de la estimulación del hemisferio izquierdo, el cerebro racional. Aplica procesamiento exclusivamente desde arriba, desde el córtex racional, a través de la palabra.

En España muchísimos centros de psicología aún siguen utilizando exclusivamente estos métodos anticuados.

Sin embargo, existe una nueva forma de hacer psicoterapia que utiliza métodos de curación dirigidos directamente al cerebro emocional. Producen sus efectos a través del cuerpo (cerebro reptiliano) y de las emociones (cerebro límbico). Prescinden de utilizar el lenguaje, el diálogo a través de la palabra, como único método principal. La integración se realiza a través de la estimulación de ambos hemisferios cerebrales (racional y emocional). Estos métodos aplican procesamiento de abajo arriba.

El cerebro emocional cuenta con una arquitectura diferente, con propiedades bioquímicas distintas del resto del cerebro racional (neocórtex sede del lenguaje y del pensamiento).  La clave está en que el cerebro emocional funciona con independencia del cerebro racional. El cerebro límbico es el que controla todo lo que rige el bienestar psicológico y una gran parte de la fisiología del cuerpo: corazón, tensión arterial, hormonas, sistema digestivo e incluso el inmunitario. Los desórdenes emocionales son consecuencia de disfunciones de este cerebro emocional. Por ello, es necesario reprogramar el cerebro emocional utilizando métodos que influyan directamente sobre este.

En SoltarSaltar utilizamos ambos procedimientos para hacer una psicoterapia más completa y eficaz. Algunas técnicas que aplicamos son muy novedosas, utilizan tecnologías punta, como coherencia del ritmo cardíaco, EMDR…

Aplicamos técnicas innovadoras y más eficientes que mejoran los resultados
y reducen el tiempo de duración del tratamiento

Sabemos de tratamientos psicológicos y emocionales. Sabemos de personas.

Para nosotros la psicoterapia es un viaje, absolutamente reparador.

Nuestro tratamiento terapéutico es como un mapa de carreteras. Una herramienta indispensable. Te muestra los posibles recorridos que puedes seguir y dónde te lleva cada uno de ellos, así como otros elementos que te pueden resultar muy útiles en el transcurso de tu viaje. Te facilita ubicarte en todo momento y poder llegar contento y satisfecho a tu destino. A ese lugar donde realmente quieres ir. Sin tener que tomar un camino equivocado. Sin tener que perder tiempo dando vueltas innecesarias. Sin sentirte confuso, temeroso o desorientado sino seguro y confiado porque sabes exactamente dónde vas y cómo llegar sin rodeos.

Y es que en terapia, como en la vida misma, perder el foco es fácil.

Es indudable que existen enfoques equivocados y acertados.

Imagínate en tu ciudad dando vueltas perdido con el coche sin haber planificado previamente dónde vas, o sin saber cómo llegar a tu destino… ¡Socorro! ¡Qué agobio!, ¿Verdad?

Sin foco y sin planificar, es fácil perderse.

Pues eso mismo es lo que te puede ocurrir en terapia cuando no hay objetivos definidos, ni evaluación, ni psicodiagnóstico, ni un foco acertado, ni cambia tu arquitectura cerebral, ni vives una experiencia emocional profundamente reparadora…

Sin una visión clara de hacia dónde te diriges, es difícil comprometerte a ejecutar los cambios necesarios para que puedas lograr lo que necesitas.

Por eso ocurre en bastantes ocasiones, por mucho que nos pese a los terapeutas, que la persona abandona la terapia cuando siente que no avanza.

Pensamos que llevar a cabo una evaluación psicológica al iniciar el tratamiento, es absolutamente imprescindible dentro del proceso psicoterapéutico, para poder planificar el tratamiento más adecuado para ti. Realizamos una exploración inicial estructurada para reunir la información relevante sobre tus conductas problemáticas, tu desarrollo y circunstancias vividas, así como la repercusión negativa que esto tuviera en tu persona y en los que te rodean. Esta evaluación nos sirve para realizar un dictamen de tu salud general, de tu funcionamiento psicosocial y de si existen trastornos psicológicos.

Necesitamos “ver” al ser humano que tenemos enfrente, en toda su dimensión, con la honda profundidad que requiere el encuentro entre terapeuta y paciente. Es la base del cambio que perseguimos con nuestra forma de hacer psicoterapia. Creemos firmemente que no se debería planificar, ni realizar ninguna acción terapéutica, sin antes haber medido las condiciones iniciales de la situación en la que vamos a intervenir.

Porque TÚ eres único, tu tratamiento terapéutico también debería serlo

El psicodiagnóstico tiene como tarea fundamental la valoración del estado de tu salud mental y emocional. Aplicamos diferentes instrumentos como cuestionarios, entrevista diagnóstica y otras técnicas de auto-informe, o bien, test psicológicos estandarizados para ampliar y concretar la información relevante que precisamos.

PrecisiónCon los datos recabados durante la evaluación, hacemos un diagnóstico preciso y luego proponemos el tratamiento más conveniente para ti, atendiendo a tus necesidades individuales.

Si pretendemos hacer una psicoterapia de calidad, el psicodiagnóstico supone un recorrido complejo aunque inevitable. De esta forma, el tratamiento terapéutico estará centrado en un diagnóstico certero, preciso y personalizado.

El psicodiagnóstico aporta seguridad al terapeuta y confianza al paciente, por ello es realmente muy beneficioso para ambos. Además nos permite orientar tu tratamiento de forma individualizada.

Cuando enfermas en el plano físico alivias la fiebre (el síntoma) con paracetamol, no cabe duda de que te encuentras mucho mejor, pero no curas la infección que te ha provocado la fiebre. Necesitas un antibiótico para erradicar la infección.

En el plano psicológico, nuestra forma de hacer psicoterapia utiliza una fórmula similar: Primero abordamos el síntoma (la fiebre), haciendo lo que llamamos terapia de contención, para lograr restablecer tu equilibrio y poder así profundizar en el origen del verdadero problema, en lo que te ha provocado ese síntoma (la infección). Sólo haciendo terapia de contención no podemos erradicar definitivamente tu auténtica problemática (la infección), de la misma manera que con un analgésico no podríamos curar una infección.

Foco terapéutico
Delimitamos un foco sobre el que se organizará el tratamiento. Atajamos la raíz del problema.

Denominamos conflicto nuclear al conflicto inconsciente no resuelto que provoca tus síntomas al ser reactivado por el factor desencadenante. El conflicto nuclear se origina al comienzo de tu vida, durante los periodos cruciales de tu desarrollo (normalmente infancia y adolescencia), permaneciendo latente y reprimido.

Si sólo aliviamos tus síntomas, te encontrarás mucho mejor
pero antes o después, volverás a recaer
al no haber abordado de lleno en tu conflicto nuclear.

Una vez que juntos hemos logrado aliviar o suprimir el síntoma que te aflige, razón por la que acudes a consulta, abordamos tu conflicto nuclear haciendo lo que llamamos terapia de conflicto. Este será nuestro foco terapéutico. La terapia de conflicto es el antibiótico que te permite mejorar significativamente tu situación vital y que estas mejorías perduren en el tiempo.

Fijar objetivos específicos genera entusiasmo y eficacia, es decir, la conciencia de que vas a ser capaz de alcanzarlos. ¿Por qué es tan importante definirlos bien? Porque sin objetivos claros, podemos sentirnos desmotivados y perdernos en el camino sin saber a dónde dirigirnos. Existen fuertes vínculos entre motivación y objetivos. Éstos nos impulsan hacia la acción afinando nuestro enfoque, en lo que es importante para nosotros.

Foco terapéutico

Cuando sabes a qué apuntas, trabajas más duro, especialmente si sientes una profunda conexión con tus objetivos. Esto te conduce a sentir que puedes alcanzar tus sueños. A medida que te ves triunfando, tu confianza aumenta, al igual que tu disposición a comprometerte con nuevos desafíos. El éxito genera más éxito. Con el tiempo, este ciclo se trasforma en un aprendizaje consolidado que te conduce a niveles cada vez mayores de logro y satisfacción.

En el proceso terapéutico, fijamos objetivos explícitos en base a esos síntomas desagradables que experimentas de los que nos hablas con preocupación en terapia. Con ellos desarrollaremos nuevas estrategias que te permitan afrontar tus verdaderos problemas y encontrar soluciones adaptativas y eficaces para tu vida.

Los objetivos los consensuamos previamente contigo porque cada persona pone sus propios límites, decide libremente hasta dónde quiere trabajar. Con un paciente podremos llegar hasta Toledo y será más que suficiente para él, con otro podremos ir hasta Alemania y con otro llegar incluso a Moscú porque querrá abordar de lleno en su conflicto nuclear.

Nuestros tratamientos no sólo se centran en reducir o eliminar el trastorno o los síntomas por los que acudes a nuestra consulta; sino que velan por identificar y generar los recursos necesarios para mantener los logros obtenidos y prevenir recaídas futuras.

La terapia es una experiencia reparadora que te cambia la vida

Al concluir el tratamiento consigues:

Herramientas para el futuro

Resultados duraderos

En el menor tiempo posible