Preguntas Frecuentes

Es un error suponer en lugar de preguntar

Resolvemos aquí las principales preguntas sobre terapia psicológica y emocional que con frecuencia nos habéis ido planteando o aquellas que entendemos que más os pueden interesar.

No dudes en contactar con nosotros si no encuentras aquí la respuesta que necesitas.

Será un placer conocerte y poder asesorarte sobre cualquier cuestión o duda que te pueda surgir o bien informarte con más detalle sobre todos los servicios que te ofrecemos.

La salud mental incluye tu bienestar emocional, psicológico y social. Afecta a la forma en la que piensas, sientes y actúas cuando te enfrentas a tu vida.

Tener una buena salud mental y emocional conduce a una imagen positiva de ti mismo y también a relaciones satisfactorias con los demás. Una buena salud mental te ayuda a tomar buenas decisiones y a poder afrontar todos los desafíos de la vida en todas las áreas de tu vida: social, familiar, personal y profesional.

Todas las personas debemos cuidar siempre nuestra salud mental. Hacerlo de forma correcta nos ayudará a sobrellevar situaciones de estrés, a estar bien físicamente, a relacionarnos de una forma sana con los demás o a ser productivos, entre otros aspectos esenciales de la vida.

Según la APA (Asociación Americana de Psiquiatría) es absolutamente imprescindible tener una buena salud mental y emocional.  

La salud mental es un componente fundamental del bienestar y la calidad de vida. Es igual de valiosa que la salud física, de ahí la importancia de cuidarla para prevenir trastornos mentales.

Aprender a cuidarte te hace resistente.

Sin embargo, hoy en día, la decisión de acudir a un psicoterapeuta sigue presentando muchos más obstáculos que a cualquier otro profesional de la salud. ¿Por qué? Porque el dolor o malestar psicológico no se tiene en cuenta de la misma forma que el dolor físico, pero por el desconocimiento de que están relacionados. Los problemas emocionales se manifiestan a través de síntomas físicos y cuando estamos enfermos físicamente, podemos desarrollar problemas emocionales. Además, solemos tener una ilusión de control cuando pasamos por momentos de mucha dificultad emocional. Existe una gran tendencia a creer que, o bien podemos hacerles frente sin ningún tipo de ayuda, o bien que el paso del tiempo suavizará el dolor o malestar.

Los investigadores continúan encontrando nuevos vínculos que enfatizan el valor de cuidar la salud mental para garantizar una buena salud física, lo que a menudo denominan conexión entre la mente y el cuerpo.

Existen varios tipos de desórdenes mentales. Los más frecuentes son los trastornos de la personalidad, los del estado de ánimo y la esquizofrenia. Unos son puntuales, otros pueden durar años. La depresión afecta a 300 millones de personas en todo el mundo, y la ansiedad crónica, a 260 millones.

La OMS también ha reconocido recientemente el síndrome de burnout como trastorno mental. Esta clasificación ha entrado en vigor el 1 de enero de 2022. Dicho organismo asegura, además, que el 25% de las personas padecerán algún trastorno a lo largo de su vida. Estas cifras indican que nadie está libre de sufrir alguna patología mental.

Cuidar bien de tu salud mental no siempre es suficiente para evitar los trastornos mentales, sobre todo si tenemos en cuenta que algunas de las causas son biológicas (alteraciones en la química del cerebro o predisposición genética). Antecedentes familiares, traumas, abusos o el consumo de sustancias estupefacientes son otros factores determinantes.

Las consecuencias de no obtener ayuda para los problemas de salud mental y emocional pueden ser graves. Los problemas no tratados suelen continuar y empeorar, se agravan y además pueden generar nuevos problemas. Por ejemplo, una persona que tiene ataques de pánico puede comenzar a beber más alcohol de la cuenta, con la errónea esperanza de que éste la ayudará a aliviar su malestar emocional.

Hoy puedes estar perfectamente, pero mañana pasar por una situación difícil que repercuta en tu salud mental o emocional.

Sabrás que algo no va bien si observas o sientes alguno de estos síntomas:

  • Crees que los demás se confabulan contra ti.
  • Experimentas ansiedad grave, pánico o miedo.
  • Te sientes incapaz de realizar tus tareas cotidianas.
  • Encuentras poco o ningún placer en la vida.
  • Estas muy confundido.
  • Te irritas o enfadas con facilidad.
  • Lloras mucho sin ningún motivo aparente.
  • Tienes cambios bruscos de humor.
  • Te sientes inútil o sumamente culpable.
  • Tienes problemas para concentrarte.
  • Por sistema, dejas de hacer cosas que te gustan.
  • Notas dolores para los que no encuentras explicación.
  • Escuchas voces o ves imágenes que otras personas no experimentan.
  • Te aíslas de las demás personas, buscas estar solo continuamente.
  • Experimentas un ritmo acelerado de pensamientos o mucha agitación.
  • Experimentas un cambio en los patrones de alimentación o sueño.
  • No tienes nada de energía o por el contrario sientes un exceso de energía.
  • Pierdes el interés en los pasatiempos y las actividades placenteras.
  • Sientes la necesidad de herirte a ti mismo o hacer daño a otra persona.

Los cambios en las emociones, como temor o enfado, son una parte normal de la vida. De hecho, aprender sobre los cambios del estado de ánimo, qué los desencadena y cuándo suceden, es importante para poder conocerte y aprender sobre ti mismo.

Hay muchas situaciones como conflictos laborales, una ruptura de pareja, un divorcio en tu familia de origen o relaciones tensas con amigos, que pueden provocarte estrés emocional. Las situaciones difíciles pueden hacer que te sientas triste o desanimado durante un tiempo. Eso es diferente a tener problemas de salud mental como una depresión.

Por ejemplo, las personas que tienen depresión suelen experimentar una sensación abrumadora de impotencia y desesperanza durante períodos prolongados. Esta depresión puede conducir a sentimientos de suicidio.

Determinadas experiencias, pensamientos y sentimientos indican la presencia de una diversidad de problemas de salud mental y emocional que es necesario que aprendamos a reconocer.

No es tan sencillo detectar en ti mismo estos u otros síntomas, o darte cuenta de lo que verdaderamente significan. A veces ocurre que, cuando estos síntomas aparecen, la creencia de sentirte autosuficiente y capaz de salir de todo, cueste lo que cueste, se convierte en contraproducente. En determinados casos pensar así te puede hacer mucho más daño del que crees, ya que muchas veces las personas, sencillamente no estamos preparadas a nivel cognitivo, emocional o conductual para afrontar determinadas situaciones.

Lo principal es reconocer que necesitamos ayuda, una vez hecho esto, la solución está a nuestro alcance

Todas las personas en un momento dado, necesitamos el apoyo y asesoramiento de alguien experto en una determinada materia. Cuando reconoces que necesitas ayuda y la solicitas, es cuando te permites recibir las habilidades y herramientas necesarias para gestionar la situación que en ese momento vital no eres capaz de gestionar y que está interfiriendo en tu vida de una manera muy negativa.

Es de gran ayuda poder contar con apoyo profesional. Con un buen tratamiento de terapia es fácil que alcances una calidad de vida aceptable si padeces una enfermedad mental o que te recuperes completamente en el caso de síntomas menos graves.

Como regla general: cuanto más tiempo duran los síntomas, más graves son; y cuanto más interfieren con tu vida diaria, mayor es la posibilidad de que sea necesario que recurras a un tratamiento profesional.

Recuperar tu equilibrio y bienestar es fácil si cuentas con el apoyo psicológico adecuado

Hay multitud de evidencias científicas que demuestran que la psicoterapia es un tratamiento muy efectivo. Cientos de estudios revelan que la psicoterapia ayuda a las personas a realizar cambios positivos en sus vidas. Estos estudios muestran que aproximadamente el 75 por ciento de las personas que se someten a tratamientos de psicoterapia reciben beneficios de ésta. Otros estudios demuestran que las personas que participan en sesiones de psicoterapia, están mucho mejor al final del tratamiento que el 80 por ciento de quienes no reciben tratamiento alguno.

La APA (Asociación Americana de Psicología) publicó en 2012 más de 140 estudios de calidad y meta-análisis que avalan la eficacia de la psicoterapia.

La APA es la principal organización científica y profesional que representa a la psicología en los Estados Unidos, con más de 133.000 investigadores, educadores, médicos, consultores y estudiantes como miembros.

Entre los beneficios asociados a la psicoterapia, la APA subraya su capacidad para aliviar síntomas, reducir la probabilidad de recaídas, mejorar la calidad de vida, promover el funcionamiento adaptativo en el trabajo, en la escuela y en la red social, así como facilitar el establecimiento de hábitos de vida saludables. “Podemos afirmar que se reducen considerablemente los síntomas y mejora el funcionamiento de la vida diaria del paciente”.

Los efectos beneficiosos de la psicoterapia tienden a mantenerse durante más tiempo y presentan una probabilidad menor de requerir intervenciones adicionales en comparación con los tratamientos farmacológicos. Por ejemplo, en el tratamiento de los trastornos de depresión y ansiedad, los pacientes de la psicoterapia adquieren una serie de habilidades que son de utilidad más allá del tratamiento y que, por lo general, continúan produciendo mejorías una vez finalizado el mismo.

En los estudios que evalúan la eficacia de estos tratamientos farmacológicos  se ha demostrado que, a la larga, éstos implican un coste económico más elevado en comparación con el coste de la psicoterapia y además provocan efectos secundarios extraordinariamente dañinos.

Si es la primera vez que te vas a poner delante de un profesional a contarle tus problemas o inquietudes, es lógico y comprensible que sientas cierta vergüenza, que no tengas claro cómo contarlo o que temas la reacción del terapeuta.

En las primeras sesiones es muy normal estar algo tenso o nervioso y sentir cierta vergüenza también a la hora de hablar de los motivos que te traen a consulta. Sobre todo, por creer erróneamente, que tenías que haber sido capaz de solucionarlo por ti mismo. Esta idea irracional que nos asalta de que hemos fallado o que somos incompetentes por tener que acudir a terapia, nos sigue haciendo hoy en día mucho daño. Por eso es importante  plantar cara a los viejos tabúes, darte cuenta que puedes sostener la vergüenza, aceptarla aunque sea incómoda y romper el hielo acudiendo a la primera  consulta.

La confianza que progresivamente vas a ir sintiendo con nosotros eliminará en las siguientes sesiones, la ansiedad y el pudor a expresar actos, pensamientos o sentimientos que considerabas íntimos. La vergüenza desaparecerá, sin apenas darte cuenta.

Cuando acudes a terapia psicológica es conveniente saber que dispones de plena libertad para hablar de absolutamente todo aquello que te preocupa o que consideras importante tratar. Sin lugar a dudas, este es el lugar adecuado para que puedas abrirte sin reservas y compartir tus secretos más íntimos, aquellos que quizás nunca revelaste a nadie.

Recuerda que estás delante de un profesional experto que te va a acompañar en tu proceso, no a criticar, ni aconsejar, ni juzgar. Ten en cuenta que todo lo que hables va a quedar exclusivamente entre nosotros, que como ya hemos dicho, se puede hablar absolutamente de todo y que, te pase lo que te pase, tu historia es crucial y tiene un inmenso valor.

Cualquier tema que de una forma u otra pueda estar interfiriendo o teniendo importancia en tu vida, es relevante para el proceso terapéutico. Es necesario destacar nuestro compromiso en analizar y explicarte la dimensión, que tratar ese tema en particular, tendrá para el mejor funcionamiento del proceso terapéutico. Te facilitamos los recursos y estrategias necesarias para que puedas encarar el tema y sus posibles soluciones. Al abordar profesionalmente tu problemática, mejora tu bienestar y tu calidad de vida.

Lo más importante para nosotros es cuidar a las personas como tú, haciendo que tu vida mejore, por eso nos dedicamos a este honorable oficio. Un oficio tremendamente desafiante que requiere tener la habilidad innata y especial de hacer posible la conexión profunda y duradera con otro ser humano.

Porque sabemos de personas, es por lo que a priori te pedimos en esta primera sesión que confíes en nosotros y en el proceso terapéutico, y permitas que te facilitemos el poder dar juntos los siguientes pasos.

En cualquier momento eres totalmente libre de dejar la terapia, y además te recomendamos que así lo hagas, en el caso de que sientas que no somos merecedores de la confianza previa que has depositado en nosotros. Sentir conexión, confianza, compenetración y seguridad con tu terapeuta es demasiado importante como para dejarlo pasar. Tiene todo que ver con el éxito de la terapia.

Hoy en día, como resultado de las últimas investigaciones científicas, los tratamientos psicológicos son cada vez más eficaces. Algunos de los problemas más comunes que antes necesitaban mucho más de un año para resolverse, ahora pueden solventarse en meses.

La duración del proceso terapéutico depende de cómo sea cada persona. Al igual que no existen dos personas iguales, tampoco existen dos tratamientos iguales. Cada uno de ellos se define en función de las necesidades concretas de cada persona. Cada persona se mueve a un ritmo muy diferente, por eso la psicoterapia es un proceso totalmente individualizado con tratamientos siempre personalizados.

La duración de la terapia varía muchísimo en función del tipo de problema por el que consultas, o si hay más de uno, de lo complejo y grave que sea tu caso. Por tanto, el número de sesiones de un tratamiento psicológico dependerá de muchos factores: el tipo de trastorno o dificultad; las características y antecedentes que tengas; los objetivos que plantees; del tiempo que hace que se mantiene el problema; de la capacidad de introspección; de la confianza en el cambio; de lo que ocurre en tu vida más allá de la psicoterapia, etc.

Nuestra experiencia nos indica que, en una gran mayoría de casos el periodo promedio de duración de la terapia individual oscila entre cuatro y seis meses. En algunos casos, este tiempo se alarga debido a una serie de factores como la cronicidad, gravedad, variables externas… Otras veces ocurre al contrario y simplemente dura apenas unas pocas sesiones cuando se trata de asesoramientos puntuales o problemas leves.

Hay que tener en cuenta que una terapia NO tiene por qué ser larga. La terapia tampoco es para siempre. Es un proceso temporal. Puede haber muchos motivos de consulta. Algunos pueden ser consultas puntuales en algún tema (laboral o de relación por ejemplo) que con muy pocas sesiones se pueden resolver. Otros pueden formar parte de un trastorno patológico y entonces su tratamiento puede ser más largo.

Para conseguir excelentes resultados terapéuticos es fundamental, la preparación y el conocimiento del profesional en las nuevas técnicas, las últimas investigaciones, y su aplicación a los tratamientos. Por tu parte, el rigor en el seguimiento de las pautas que te da tu terapeuta y tu motivación en el proceso.

Como ves, depende en gran medida de ti, de cómo asimiles y proceses los aprendizajes, de la disposición que tengas a dedicar tiempo y energías para tu recuperación. Generalmente cuanto más te implicas, mejores resultados podemos obtener y más rápido los alcanzamos.

Algunas personas sienten alivio al cabo de una sola sesión. Hacer terapia puede dar una nueva perspectiva, ayudar a ver las situaciones de forma diferente, y ofrecer alivio al dolor. Muchos encuentran algún beneficio después de unas cuantas sesiones, especialmente si se trata de un problema único y bien definido, y no han esperado demasiado antes de buscar ayuda.

Por ejemplo, si has estado padeciendo de ansiedad extrema, podrías sentirte mejor por el simple hecho de estar tomando medidas al respecto, una señal de esperanza en que las cosas cambiarán. Recibes una nueva perspectiva en las primeras etapas de tu tratamiento, que te proporcionará una mejor comprensión de tu problema. E incluso, si éste no desaparece al cabo de unas cuantas sesiones, puedes sentirte confiado en que ya estás progresando y adquiriendo nuevas destrezas para enfrentar el problema que te serán de gran utilidad en el futuro.

Sólo las personas con enfermedades mentales graves u otras situaciones complejas en vuestras vidas podríais necesitar psicoterapia durante un periodo más largo, dos años o más. Es posible que hayáis sufrido serios traumas o confrontéis múltiples problemas. Las sesiones periódicas pueden proporcionaros el apoyo necesario para mantener un buen funcionamiento cotidiano.

Hay personas que deciden continuar de vez en cuando con las sesiones de terapia, incluso después de resolver los problemas que les trajeron inicialmente a buscar tratamiento. Esto se debe a que siguen deseando conocerse mejor, aprender más de y disfrutar de una mejor comprensión de la vida y de las relaciones. Les proporciona mayor bienestar. Se dan cuenta de que funcionan mejor en su día a día si reciben sesiones extras ocasionalmente.

El objetivo del proceso terapéutico es capacitarte para que funciones mejor por tu cuenta a la mayor brevedad posible. Nos interesa reducir el número de sesiones al máximo, obteniendo los mejores resultados posibles. Perseguimos la eficiencia, que tu proceso terapéutico sea eficaz y más corto, necesites menos sesiones y gastes menos dinero. Desde nuestro punto de vista, cuánto antes termines el proceso terapéutico y mejor te encuentres tras finalizarlo, seguramente más y mejor vas a hablar de nosotros a otras personas.

La respuesta es rotundamente sí. Nuestras conversaciones y todo lo que hagamos en la terapia será absolutamente confidencial. Aplicamos a raja tabla el secreto profesional.

Para nosotros tu privacidad es sagrada. El secreto profesional es esencial en lo referente a la salud. Creemos que la ética profesional se encuentra por encima de cualquier otro valor cuando trabajamos con personas.

Como profesionales de la salud, tenemos el deber del secreto profesional y estamos obligados, sin excepción, a mantener la confidencialidad terapeuta-paciente. Salvo las excepciones que contempla la Ley o que tú nos des permiso expreso para comunicarle algo muy necesario a tu pareja, familia, etc., seremos una tumba. Es más, si alguien nos pregunta si acudes a consulta, la respuesta será que nunca responderemos a ese tipo de preguntas privadas.

No cabe duda que la confidencialidad “sin fisuras” en la psicoterapia es una de las obligaciones más importantes y respetadas, por lo que está asegurada por la actual legislación de protección de datos:

  • Reglamento (UE) 2016/679 del Parlamento Europeo y del Consejo de 27 de abril de 2016 relativo a la protección de las personas físicas (RGPD).
  • Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal (LOPD).
  • Real Decreto 1720/2007, de 21 de diciembre (RLOPD).

Por eso, antes de empezar la terapia, firmaremos un documento de protección de datos, para que todo lo que digas y hagamos en consulta, además de tus datos personales y de salud permanezcan a buen recaudo y absolutamente nadie pueda acceder a ellos. En caso de que no se hubiera firmado (lamentablemente por olvido o cualquier otra incidencia), siéntete con pleno derecho de reclamarnos dicha documentación en cualquier momento.

Deseamos que te sientas totalmente tranquilo y seguro porque respetamos al máximo el secreto profesional.

En SoltarSaltar cada sesión de psicoterapia tiene una duración de una hora. La frecuencia recomendada es de una sesión semanal.

La terapia psicológica es un proceso validado científicamente y en el que tienen que darse una serie de características para que resulte efectiva. Si estas condiciones no se cumplen, por el motivo que sea, la terapia perderá parte de su validez.

Está demostrado que una sesión de terapia no debería durar nunca menos de 50 o 60 minutos.

La frecuencia de las sesiones viene dada dependiendo de la problemática concreta que presenta cada persona. Como norma general, las primeras sesiones de la terapia suelen tener una frecuencia semanal.

¿Por qué una frecuencia semanal? ¿Por qué no hacer más sesiones a la semana?

La razón es porque el propio proceso terapéutico requiere de reflexión, asimilación, y tiempo para que puedas digerir primero y aplicar después lo que has aprendido en la sesión a las diferentes situaciones que vives.

Está comprobado que una mayor frecuencia de las sesiones, por encima de 1 vez a la semana, no implica una mayor velocidad en el proceso terapéutico.

El pago de las sesiones presenciales de terapia se realiza preferentemente en efectivo al finalizar la sesión.

Salvo en los casos en los que se realiza la terapia o el coaching Online que lógicamente el pago debe hacerse obligatoriamente por anticipado  por transferencia bancaria o bizum.

Desde nuestra consulta psicológica en Madrid queremos ser transparentes desde el primer momento, por ello hacemos públicas las tarifas de todos nuestros tratamientos psicológicos.

La cancelación o aplazamiento de una cita ya reservada debe hacerse con un mínimo de 24 horas de antelación a la sesión, para poder reorganizar la agenda con el suficiente margen de tiempo sin que ocasione un perjuicio, ni al tiempo del resto de pacientes ni tampoco al del terapeuta.

En el caso de que necesites realizar un cambio de cita o una cancelación, por favor contacta con nosotros a la mayor brevedad posible, en este número de teléfono

659 461 627

Las citas que NO se cancelen con ese margen mínimo de tiempo, implicarán el coste íntegro de una hora de sesión terapéutica.

PRIMERA CONSULTA INFORMATIVA GRATUITA

VALORACIÓN PRELIMINAR

Entrevista informativa telefónica de 20 minutos aprox. para una primera valoración.

CÓMODO, RÁPIDO Y EFICAZ

El objetivo es conocernos y darte orientación sobre tu situación actual, así como aclarar tus dudas.

SIN COMPROMISO NI COSTE

Decides empezar tu terapia en base a tu experiencia.

¿De verdad este prejuicio sigue manteniéndose hoy en día? Por desgracia, así es. Aún existen prejuicios sociales hacia los psicoterapeutas y hacia aquellas personas que acuden a terapia. Lamentablemente, esto genera que muchas personas que realmente lo necesitan no busquen ayuda.

Hoy en día se acude al psicoterapeuta por muchos motivos. Incluso hay muchas personas que acuden a consulta sin tener un malestar especialmente significativo. Acuden porque sienten que hay algo en sus vidas que no va del todo bien, o simplemente desean mejorar en algún ámbito de su vida.

La creencia generalizada de que a terapia van las personas que están “locas” o tienen problemas psicológicos graves es totalmente errónea. No hay nada que temer. Acudir a terapia no es para nada un indicador de locura. Al contrario, es un indicador de que te preocupas por ti mismo y por tu propio bienestar. Es un signo de autocuidado, de querer crecer y avanzar en tu vida.

Es fácil detectar cómo de presente está aún este prejuicio.

Tan solo compara cuántas veces te han confesado tus amigos o conocidos que han ido o van a ir al psicólogo con las veces que te han hablado de ir a otro profesional a solucionar cualquier otro malestar. Muchas personas que están pasando por un mal momento personal y no saben cómo resolverlo por sí mismas, no acuden a terapia porque consideran que “no están tan mal” o “que no necesitan la ayuda de un loquero”. Tienen miedo a que los demás consideren que están “locos”. Se sienten avergonzados, como si algo no estuviera bien dentro de ellos por tener que recurrir a un profesional.

Se podría pensar que las personas que tienen esta creencia no tienen un determinado nivel educativo, pero sería una atribución poco fiel a la realidad. Esta creencia está tan extendida que trasciende de perfiles, inteligencia, nivel educativo o posición socio-económica.

A pesar de que sea muy frecuente pensar que ir a terapia es para locos, es algo que está muy anticuado. En primer lugar, tenemos que quitar para siempre la etiqueta de “locos” al referirnos a aquellas personas que padecen trastornos psicológicos. Debemos hacerlo por el respeto que merecen, ya que llamarles locos conlleva unas connotaciones despectivas. En segundo lugar, es necesario aclarar que no es necesario tener un trastorno psicológico para acudir a terapia. De hecho, no conviene para nada esperar a tener un problema grave para acudir al psicoterapeuta.

¿Quién debe acudir en busca de ayuda psicológica? La respuesta es fácil: todas las personas que no os encontréis completamente satisfechas con vosotros mismas, con las circunstancias que vivís en vuestra vida y no sabéis  cómo ponerle remedio. Es estas situaciones es fácil  perder la calidad de vida, llegando, incluso, a sentir que no sois felices. Es muy normal que en determinadas situaciones podamos necesitar la ayuda de un profesional para lograr nuestros objetivos y para recuperar el equilibrio y bienestar.

En la terapia no te vamos a analizar, ni aconsejar, ni manipular y mucho menos juzgar. Al contrario, te vamos a acompañar en tu proceso desde la aceptación incondicional de cómo eres y de lo que tú verdaderamente necesitas para sentirte mejor. Te orientamos en tu propio autoconocimiento para que puedas comprender aquello que te sucede. Te hacemos ver lo que no te permite estar completamente satisfecho con tu vida o poder resolver aquello que te preocupa. Juntos vamos a ir dando pasos para lograr los cambios que necesitas en tu vida. Ir a terapia no sólo es algo bastante común sino además muy beneficioso y  recomendable en la mayoría de las situaciones.

No cabe duda de que el apoyo de familiares y amigos en los que puedes confiar es importante cuando estás pasando por un momento difícil. Pero un psicoterapeuta puede ofrecerte mucho más que hablar con familiares y amigos.

La psicoterapia no es sólo hablar. Se trata de comprender y poder gestionar tus pensamientos y emociones. Los psicoterapeutas tenemos muchos años de educación, formación y experiencia especializada lo que nos convierte en expertos en la comprensión y el tratamiento de problemas complejos.

Como profesionales de la psicoterapia, estamos capacitados para reconocer y poder tratar adecuadamente las distorsiones, los trastornos, los comportamientos automáticos, los patrones de pensamiento desadaptativos, etc.

La investigación científica demuestra que la psicoterapia es eficaz y muy beneficiosa. Las técnicas que utilizamos durante la psicoterapia se desarrollan a lo largo de décadas de investigación y no tienen nada que ver con dar consejos o con «solo hablar y escuchar».

El desconocimiento acerca del ejercicio de la psicoterapia a algunas personas les provoca desconfianza. Así como cuando vamos a un dentista o fisioterapeuta no dudamos, a priori, de su capacidad, cuando acudimos a un psicoterapeuta se suele tener una sensación de incertidumbre y desconfianza ante lo que vaya a ocurrir. Se puede decir que existe un cierto miedo a lo desconocido cuando se va a terapia, especialmente si nunca antes se había acudido.

Un prejuicio frecuente en relación a acudir a terapia es pensar que el psicoterapeuta es como una especie de gurú que, sin conocerte más que de una llamada telefónica o a veces ni eso, va a darte consejos, tratando de adivinar tus circunstancias de vida, por compleja que ésta sea, como si fuera adivino. Los psicoterapeutas no nos dedicamos a dar consejos, para eso, efectivamente, están las personas de tu entorno, que te conocen y saben cuál es tu situación general de una forma más o menos real o precisa pero que, sobre todo, tienen confianza contigo, lo que les proporciona concederse el permiso para aconsejarte.

Como psicoterapeutas, nuestra función es explorar tu situación para conocer cuál es tu estado actual, el problema que te ha traído a la consulta, etc. Recopilamos la información relevante sobre tus antecedentes, así como la historia de tus problemas y otras áreas importantes de tu vida. También indagamos en las formas en que has tratado de abordar tus preocupaciones hasta el presente.

A veces es necesario también explorar las experiencias de tu niñez y los eventos importantes que han tenido y  tienen impacto en tu vida. Relacionar información de tu entorno familiar puede ayudarnos a comprender tus percepciones y sentimientos, tus estrategias de afrontamiento actuales o ver los patrones que se desarrollaron. El objetivo de pretender que mires hacia tu pasado es averiguar el origen de tu malestar, para poder comprender e intervenir mejor sobre tu presente y hacer cambios positivos para el futuro.

Sin embargo, en algunos casos, dependiendo de la problemática a tratar y de tus deseos y  necesidades, optamos por concentrarnos principalmente en el problema o la crisis actual que te trae a la consulta y no profundizamos en absoluto en tu pasado. Incorporamos técnicas y utilizamos valiosas herramientas que te ayudarán a cambiar tus pensamientos o comportamientos actuales que contribuyen a generar tu sintomatología.

Además nuestra función, siempre que proceda, será recomendarte ejercicios y lecturas para que puedas aprender más sobre un tema en particular. Otras veces te asignaremos tareas, que serán siempre voluntarias, para que puedas practicar nuevas habilidades entre sesión y sesión. Estas tareas no son consejos; los consejos son opiniones que te da alguien al respecto de algún comportamiento futuro, como por ejemplo la decisión de dejar tu trabajo o si romper con tu pareja o seguir con ella. En ningún momento vamos a darte consejos, sería poco respetuoso por nuestra parte y desde luego poco profesional o ético. Para eso están tus amigos o familiares, que son una figura maravillosa y muy necesaria también, pero completamente diferente a la nuestra.

Más que saber que estás sintonizando, lo vas a sentir, lo experimentarás por ti mismo. No obstante te aclaramos lo que a menudo sucede cuando ambos sentimos la sintonía: tendemos a movernos al mismo ritmo y a la misma velocidad. Nuestro lenguaje corporal se iguala, los gestos, los movimientos, la posición corporal es, sin darnos cuenta, casi idéntica. También sucede con el tono de voz, hablamos casi a la misma velocidad y al mismo volumen.

En este tipo de conexión, entre otras cosas, reside el arte de ser un buen psicoterapeuta. Por ello, a la hora de iniciar una terapia psicológica, el aspecto verdaderamente decisivo es acertar en la elección del profesional, mucho más que las técnicas a utilizar o si las sesiones serán presenciales u online.

Este tipo de conexión surge sólo de un deseo sincero de entrar en el modelo del mundo del otro, desde la profunda aceptación sin juicio, comprensión y empatía, estableciendo una comunicación plena. Es entonces cuando la conexión resulta fácil y natural y se convierte en algo muy poderoso. Se abre el canal de la comunicación profunda y se produce la sintonía, es algo que se siente. Cuando la sintonía se mantiene en el tiempo desemboca generalmente en “confianza” que es la base necesaria para crear la alianza terapéutica, ese vínculo sagrado que se crea entre paciente y terapeuta y que es el responsable de más del 80% del éxito terapéutico.

Nuestra manera de entender el trabajo psicoterapéutico es ayudarte a resolver tu malestar para que puedas alcanzar lo antes posible el bienestar que necesitas, mejorando tu calidad de vida de forma duradera. Este es nuestro cometido, y la responsabilidad y compromiso que elegimos tener contigo.

Entendemos la psicoterapia como una experiencia transformadora capaz de cambiar la forma de verte a ti mismo y a los demás y de relacionarte con ellos. Para que puedas entender mejor lo que para nosotros significa hacer un proceso terapéutico, nos gusta comparar nuestro proceso con un viaje que te lleva a vivir una experiencia emocional verdaderamente reparadora.

Algunos viajes suponen descubrir un nuevo mundo interno y externo

El primer paso de nuestro particular viaje es hacer una evaluación. No pretendemos encasillarte en un determinado cuadro patológico, sino organizar la información que nos proporcionas para poder establecer el foco adecuado y las metas terapéuticas. El segundo paso del viaje es diseñar una buena planificación, saber dónde vamos y cómo llegar sin rodeos a nuestro destino. El tercer paso es la intervención terapéutica.

Antes de embarcarnos en lo que es un viaje difícil o complejo, para sentirnos más seguros y con la menor tensión posible y conseguir llegar a nuestro verdadero destino, es conveniente planificar y preparar adecuadamente todo lo necesario para acometer con éxito nuestro viaje:

  • Sabemos dónde queremos ir y por qué necesitamos hacer el viaje.
  • Determinamos si el viaje es completamente realista, teniendo en cuenta el tiempo, la energía y los recursos que disponemos, así como el nivel de riesgo.
  • Hacemos un balance de los puntos fuertes y débiles (tanto de los nuestros como psicoterapeutas como de los tuyos como cliente). Identificamos los aspectos problemáticos y los recursos potenciales con los que contamos para apoyarnos en ellos durante el viaje.
  • El trabajo de un guía es, entre otras cosas, conocer a la perfección todo lo relativo al viaje. Por eso, como guías, tenemos conocimientos específicos sobre viajar (especialmente somos expertos en cómo movernos por territorios poco conocidos o peligrosos). Nuestra profesionalidad y credibilidad como guías de viaje está asegurada.
  • Nos preparamos para todas las sorpresas y posibles incidencias que nos pudiéramos encontrar por el camino: como controles de carretera, desvíos y peligros (sabiendo de antemano cómo responder a todos ellos).
  • Nos preocupamos de disponer de todo lo que emocionalmente hace falta para resultar unos buenos compañeros de viaje, sin juzgarte, ni criticarte ni aconsejarte: haciéndote sentir seguro, comprendido, tranquilo, confiado, estimulado y en todo momento apoyado para que puedas aprovechar y nutrirte del viaje lo máximo posible.
  • Establecemos el ritmo necesario que es el adecuado para este viaje concreto.
  • Es más probable que no nos perdamos y que el viaje tenga éxito cuando se va acompañado de un guía experto en el territorio. No obstante, en el supuesto caso de que nos perdiéramos, sabemos lo qué debemos hacer exactamente.
  • El guía (psicoterapeuta) desempeñará un rol activo para evitar la dispersión y para mantenerse dentro de los límites del foco terapéutico que nos asegurará la llegada a nuestro destino.
  • Sabemos cuándo hemos llegado al destino o cuándo hemos hecho un recorrido “suficiente” para ti (teniendo en cuenta tus deseos de hasta dónde quieres llegar exactamente, evitando hacer un viaje terapéutico largo y profundo si no es eso lo que verdaderamente deseas).
La buena psicoterapia, como los buenos viajes, te transforma por dentro y se nota por fuera

Al finalizar el viaje, a través de ese vínculo sagrado de confianza y seguridad que hemos creado entre nosotros, habrás aprendido a identificar, legitimar, regular y manejar tus emociones, pensamientos y conductas de una manera más sana y beneficiosa para ti y para tus relaciones.

Este tipo de viaje, con este guía en concreto, te habrá proporcionado una mirada interior, un verdadero autoconocimiento, te habrá provocado reflexión y facilitado el cambio y la transformación interior. Te habrás llevado valiosas experiencias, herramientas y nuevos recursos perdurables en el tiempo que te preparan para afrontar las situaciones complejas que puedan darse en cualquier otro reto que decidas acometer a partir de ahora, solo o en compañía de otros viajeros. Sin darte cuenta, tú mismo, te habrás convertido en un gran guía.

Es absolutamente normal que sientas nervios antes de acudir a tu primera cita de psicoterapia. Si te preparas con algo de anticipación y sabes lo que puedes esperar, es posible que eso te calme la tensión o ansiedad previa.

¿Qué puedo llevar? La sesión va a durar una hora. Si deseas aprovechar este tiempo al máximo, te proponemos redactar una lista con los temas que deseas tratar y lo que quieres resolver con la psicoterapia.

Prepárate para dar información acerca de la razón que te lleva a consultar con nosotros. Traer una vaga idea de lo que deseas lograr puede ayudarnos a obrar de forma eficiente y efectiva.

La psicoterapia es diferente a los tratamientos médicos o dentales, en los que te sientas pasivamente mientras los profesionales trabajan contigo y te comunican sus diagnósticos y tratamientos. En SoltarSaltar no te vamos a decir lo que tú debes hacer. Es una colaboración totalmente activa entre nosotros.

Ten en cuenta que te haremos preguntas como “¿Qué te trae aquí hoy?” o “¿Qué te hizo decidirte a venir hoy y no un mes o un año antes?” Esto nos ayudará a identificar tu problema, aunque tú no estés seguro de por qué lo tienes o de cómo manejarlo. Por ejemplo, podrías sentirse enojado o triste sin saber por qué o cómo dejar de sentirse así. Si el problema es demasiado doloroso para tratarlo, puedes estar tranquilo. No te vamos a obligar a decirlo hasta que tú lo decidas o hasta que nos conozcamos mejor y entonces te sientas más cómodo para poder empezar a hablar sobre ello. Por eso te pedimos que nos expreses abiertamente que no estás listo aún para hablar de algún tema en concreto en la sesión. No hay ningún problema al respecto. Es lógico y normal.

También necesitaremos indagar acerca de tus antecedentes personales o familiares, de problemas psicológicos como depresión, ansiedad o cuestiones similares. Vamos a explorar cómo el problema que nos traes afecta tu vida cotidiana. Para ello te haremos preguntas para conocer si has notado cambios en tus hábitos de sueño, apetito u otros tipos de comportamiento. Asimismo, querremos saber con qué tipo de apoyo social cuentas, te preguntaremos también acerca de tu familia, amigos y compañeros de trabajo.

Si estás tomando medicamentos, anota cuáles son y sus dosis exactas, para que podamos disponer de esa importante información.

Si vienes a consulta porque te lo ha recomendado otro profesional, como un médico o un abogado, las anotaciones referentes a por qué lo hicieron pueden sernos de utilidad. Los expedientes clínicos de pruebas psicológicas realizadas por tu antiguo psicoterapeuta también pueden ayudarnos a conocer más rápido tu historial clínico.

Como es importante que el proceso no se precipite, probablemente vamos a necesitar más de una sesión para dar cabida a todas esas cuestiones. En cuanto tengamos tu historia completa, juntos trabajaremos en la creación del tratamiento más adecuado para ti.

Recordar todo lo que ocurre durante una sesión de psicoterapia puede ser difícil. Por tanto, llevar un pequeño cuaderno para tomar notas cuando consideres oportuno puede ayudarte en el proceso, aunque no es obligatorio que lo hagas. Hacer algunas anotaciones durante la sesión te permitirá participar plenamente en el proceso.

Al finalizar tu primera consulta, es posible que te hagamos alguna sugerencia de acción inmediata hasta la siguiente sesión. Por ejemplo, si padeces de dolores crónicos, podrías necesitar fisioterapia, medicamentos y ayuda para controlar el insomnio, además de la psicoterapia.

Como el cambio de comportamiento es difícil, la práctica entre sesión y sesión es fundamental. Es fácil recaer en viejos patrones de pensamiento y conductas tóxicas por lo que puedes mantenerte alerta a esto entre sesiones. Te recomendamos estar más atento a tu reacción ante las cosas y las personas, recurrir a lo aprendido en las sesiones anteriores y aplicarlo en esas situaciones de la vida real. Contarnos lo que has aprendido entre sesiones es muy útil.  También es provechoso anotar todo aquello relevante que has vivido y lo que se te ocurra que consideres importante señalar o preguntar en la próxima sesión. Tendremos en cuenta toda esta información para poder ayudarte mejor.

En la medida que vas ganando confianza, verás cómo te resulta más y más fácil contar aquellas cosas que no quisiste relatar al principio porque, como es lógico, no te sentías cómodo  o preparado para hacerlo. Cuando lleves unas cuantas sesiones, notarás cómo tienes una perspectiva completamente distinta de tu problemática y una nueva y agradable sensación de bienestar y esperanza.