Absolutamente todos tenemos sueños, todos queremos creer en lo más profundo, que poseemos un don especial, que somos diferentes.
Y así es, de esto no hay ninguna duda.
Sin embargo, muchas veces, esos sueños se ven envueltos en frustraciones y rutinas de la vida cotidiana, en no poder enfrentarnos a nuestros miedos internos y creencias limitadoras que nos paralizan, hasta tal punto, que ya no hacemos ningún esfuerzo por realizarlos.
Desgraciadamente para muchos, el sueño se ha evaporado, y con él también ha desaparecido la voluntad para crear el propio destino. La mayoría opta finalmente por rendirse.
La calidad de vida no está determinada por lo que te sucede sino por lo que piensas y haces ante lo que te sucede.
Además, la sociedad actual en la que vivimos, lejos de ayudar en este aspecto, nos perjudica porque es tremendamente competitiva.
Sentirse bien parece algo muy efímero, sobre todo porque necesitamos creernos «especiales y por encima de la media» para poder tener una autoestima alta. Cualquier cosa por debajo de ese estado parece un fracaso.
La cultura occidental no fomenta la autocompasión, sino todo lo contrario. Nos enseñan que por mucho que lo intentemos, aunque demos lo mejor de nosotros mismos, no es suficiente. Así que para muchos, rendirse acaba siendo algo natural.
Cuando nos rendimos, nos conformamos con un estado de insatisfacción y relativa desdicha como si fuera la única manera de vivir, como si fuera una obligación o un mandato familiar o de vida, como si no tuviéramos más opciones posibles.
¿Te ocurre esto a ti también? Si es así, pregúntate:
¿Qué puede haber más importante que actuar con firmeza si deseas hacer realidad tu sueño? Para ello, tendrás que dejar atrás esa relativa infelicidad de la que hablábamos.
El Coaching hace posible que puedas transformar tu sueño en un deseo y éste último en una meta alcanzable, a través de la fijación de un plan de acción, la confrontación con tus miedos y limitaciones y la búsqueda de tu verdadera esencia y potencial.
Te retamos a que hagas un ejercicio poderoso de visualización, te proponemos que lo intentes por favor ahora mismo, si te es posible, y sólo durante unos minutos: imagina que ya has logrado alcanzar tus sueños, imagínatelo con todo tipo de imágenes, sonidos, sensaciones, físicas, emociones, todos los detalles posibles…
¿Cómo sería tu vida si hubieses logrado ya tus sueños?
Juntos podemos lograr hacer realidad tus sueños.
Te guiamos, iluminamos, alentamos, acompañamos y allanamos tu camino para que puedas brillar y cumplir tus sueños y experimentar que la vida es pura magia, sintiéndote pleno y satisfecho.
Descubres un mundo fascinante y a una persona capaz, valiente, creativa, vital, fuerte, ilusionada, segura y valiosa…
¡Esa persona eres tú!
¡Atrévete a estrenar tu nueva vida!
¿Qué es la zona de confort?
¿Cuántas veces sientes el deseo de hacer algo distinto a lo habitual pero finalmente acabas por no hacerlo? Muchas veces, ¿verdad? Esto probablemente te sucede porque te sientes cómodo haciendo lo de siempre. Ya lo conoces, es fácil y no requiere un gran esfuerzo. Sin darte cuenta, te vas acomodando. Y así, un día y otro y vas dejando pasar la vida.
La zona de confort es la zona de lo conocido, ese estado psicológico en el que sientes una aparente seguridad y tranquilidad porque, desde esas coordenadas espacio-temporales, puedes controlar todo o casi todo lo que sucede en tu vida. Ese espacio en el que no experimentas ansiedad ni miedo, porque no asumes riesgos. Pero es precisamente esto lo que lo acaba convirtiendo en poco gratificante, en algo que no te reconforta, es como una muerte en vida.
- Cuando te quedas permanentemente con el mismo trabajo y no buscas otro mejor porque éste ya lo tienes dominado y no quieres poner en riesgo lo que has conseguido. Y piensas que más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer.
- Cuando te quedas viviendo en la misma casa durante muchos años y no buscas otra mejor por temor por ejemplo a no poder pagar el alquiler.
- Cuando te apetece mucho hablar con alguien que te puede resultar interesante pero no lo haces por evitar la ansiedad y el miedo a ser rechazado por esta persona.
Dentro de esta zona de confort, inconscientemente, recurres a un repertorio super limitado de creencias, afectos y comportamientos automáticos que te permiten mantener un nivel de desempeño estable y aceptable en los distintos aspectos de tu vida.
Permanecer en la zona de confort te permite seguir adelante con tu rutina diaria sin grandes sobresaltos, porque vas con el piloto automático encendido. Te sientes como en casa, te proporciona una sensación agradable de mucha comodidad.
La mala noticia es que esa confortable sensación de seguridad y tranquilidad que te da habitar en la zona de confort resulta muy perjudicial ya que te impide verdaderamente crecer, corres el riesgo de estancarte, no sentirte lo suficientemente estimulado ni nutrido, y llevar una existencia vacía, monótona y aburrida.
En realidad nos quedamos en la zona de confort, con el piloto automático encendido porque todos tenemos miedo a fracasar si nos arriesgamos, a todos nos asusta no cumplir con nuestras expectativas cuando intentamos aprender algo nuevo o introducir cambios en nuestra vida. Evitamos continuamente sentirnos frustrados y huimos de todo aquello que nos haga sentir que NO somos “suficientemente” válidos. Y la mejor manera que tenemos de evitar sentirnos así es permanecer en esta zona de confort.
Es importante que reconozcamos que nuestra vida interior puede ser mucho mejor: que nosotros mismos podemos cambiar, crecer y evolucionar para sentirnos más satisfechos y plenos, ser más felices de lo que somos ahora.
Lo queramos o no admitir, lo que sí da resultados es hacer lo que probablemente menos nos apetece: enfrentarnos a nuestros miedos e inseguridades para empezar a tomar las riendas de nuestra vida.
Lo que está en juego es aprender a llevar una existencia más plena y con sentido. Todo se reduce a comprometernos con nuestro propio proceso de crecimiento.
Arriesgarte es arduo, pero quedarse anclado supone un coste emocional que sin duda, te pasa factura. Lo que sí es seguro es que quedarte inmovilizado por el miedo te impide alcanzar todo tu potencial.
Los beneficios de salir de tu zona de confort
Salir de la zona de confort te reporta grandes beneficios como:
- Apertura a nuevas experiencias y oportunidades.
- Crecimiento personal, toma de conciencia y madurez emocional. Te brinda la oportunidad de aprender y crecer en cualquier área.
- Capacidad y rendimiento aumentarán. Te permite que puedas desarrollar todo tu potencial.
- Fortaleza para superar cualquier dificultad que se presente en la vida. Te hará más fuerte y podrás sentirte orgulloso de ti mismo.
- Seguridad lo que te impulsará a lograr nuevos retos que a su vez harán crecer tu motivación y creatividad.
- Autoconfianza por haber superado tus barreras mentales y emocionales.
- Recursos nuevos, también podrás adquirir nuevas habilidades para hacer los ajustes creativos necesarios.
- Tolerancia contigo mismo, con los demás y también con la frustración cuando, a veces, no consigas aquello que te propongas.
- Resiliencia para adaptarte a las situaciones que no está en tu mano cambiar.
- Creatividad e imaginación para solventar los momentos difíciles.
- Salud, nuevos hábitos de vida tanto a nivel emocional, físico y mental. Lograrás un estado de ánimo más alegre y vital, con menos ansiedad y miedos. Una nueva visión sobre ti mismo, los demás y sobre la vida.
Obtendrás un cambio profundo en tus creencias, lo que significa que comenzarás a percibir y procesar tu vida desde una auténtica fortaleza, seguridad y poder personal.
Cuando elevas tu autoestima y superas tus propios límites, te sientes plenamente satisfecho, estimulado, ilusionado. Descubres un mundo cautivador. Sin embargo, deshacerte de tus creencias limitantes y poder salir de tu zona de confort, por ti mismo, puede resultarte demasiado complejo porque supone enfrentarte directamente a muchos de tus miedos conocidos y ocultos. Seguramente te vas a estresar e incluso es normal que te provoque ansiedad. Si hacerlo te resulta demasiado difícil, pídenos ayuda, confía en un profesional experto, ¡pero NO abandones, no te rindas!
En SoltarSaltar te ayudamos a cambiar tus mapas mentales, identificar tus creencias limitadoras para que puedas reemplazarlas por otras potenciadoras que impliquen esperanza en el futuro, sensación de capacidad y satisfacción, responsabilidad, pertenencia y valía personal. Todo ello lo hacemos posible con herramientas tan poderosas y eficaces como son la PNL, el Eneagrama de la personalidad, la Inteligencia Emocional y el EMDR.
Salir de la zona de confort: ¿cuándo pedir ayuda profesional?
A todos nos pasa. Es lógico que al principio te cueste tomar la decisión de pedir ayuda profesional cuando te das cuenta de que algo no funciona en tu vida personal o profesional. En general, todas las personas tendemos a subestimar la gravedad de nuestros problemas.
Pensar que estamos desorientados o perdidos o bien que hemos intentado resolver nuestra dificultad por nuestros propios medios pero que no lo hemos logrado es algo tan difícil de asumir que preferimos ignorarlo o engañarnos con alguna excusa.
Acudir a un experto para recibir el apoyo que necesitas es lo más natural del mundo cuando algo te afecta considerablemente en tu vida y no sabes cómo afrontarlo o no dispones de los recursos necesarios para solucionarlo por ti mismo. También cuando deseas conseguir tus sueños o necesitas crecer profesionalmente y afrontar nuevos retos…
Lo más inteligente y eficiente es buscar ayuda profesional al inicio de la problemática, en lugar de esperar a que las dificultades sean demasiado graves. Lamentablemente, los problemas no tratados suelen continuar y empeorar, y pueden generar nuevos problemas.