Quizás el mayor miedo que os asalta a muchas parejas que buscáis terapia es que el terapeuta os diga que tenéis que romper la relación. Nada más lejos de la realidad. Uno de los objetivos de la terapia de pareja es precisamente ayudaros a mejorar la relación y que esta sea satisfactoria para ambos. Jamás juzgar si debéis o no separaros.
La decisión de reconciliaros o separaros solamente la podréis tomar vosotros. Nunca el psicoterapeuta.
Otras parejas asistís a consulta buscando que el psicoterapeuta actúe de “juez” en favor de uno de vosotros. Buscáis que os plantee un “desempate” sobre el conflicto que existe entre ambos. En SoltarSaltar NO somos jueces que sentenciamos a favor tuyo o de tu pareja. En nosotros encontraréis un mediador imparcial y neutral.
Nuestro objetivo es que los dos logréis satisfacción y bienestar en vuestra relación de pareja.
Hoy en día hacer terapia resulta algo de lo más natural, pues ya no se asocia con tener problemas muy graves, sino con reconocer que a veces carecemos de herramientas suficientes para afrontar situaciones difíciles que todos vivimos.
Al principio, es normal que os cueste un poco tomar la decisión de pedir ayuda profesional cuando os dais cuenta de que algo no funciona en vuestra relación. Es lógico, es una experiencia totalmente nueva que os puede conectar con vuestra vulnerabilidad. Implica poneros en manos de un desconocido y revelarle vuestros asuntos íntimos.
A todos nos asusta mirar dentro de nosotros, por eso tendemos a minimizar la gravedad de los problemas.
Pensar que vuestra pareja no funciona os resulta tan difícil de asumir… Preferís ignorarlo o engañaros con alguna excusa. Es injusto que sea así, pero lo cierto es que algunas personas sentís vergüenza, otras la sensación de haber fracasado cuando habéis intentado resolver el problema o la crisis por vuestros propios medios pero no lo habéis logrado.
Las personas que acudís a terapia sois mucho más valientes, nobles y responsables. Sois valientes por decidiros a venir cuando sentís que lo necesitáis, por atreveros a revelar vuestros asuntos íntimos, a descubrir lo que verdaderamente os sucede en la relación, por aceptar vuestras limitaciones, por reconocer vuestras carencias, por invertir vuestro tiempo y dinero para conseguir aquello que necesitáis, por querer crecer y evolucionar, por hacer frente a los problemas, por responsabilizaros en buscar soluciones eficaces, por no engañaros o culpar al otro…
Las personas más fuertes y valientes se forjan a base de enfrentar retos.
Acudir a un experto para recibir el tratamiento profesional que necesitáis debería ser lo más natural del mundo cuando algo os afecte considerablemente en vuestra vida. De la misma forma que acudimos al médico cuando nos encontramos mal, y no sentimos vergüenza por ello, deberíamos acudir a un terapeuta de pareja cuando existe un gran malestar o insatisfacción con la relación de pareja.
Al igual que cuando escuchamos un ruido extraño en el coche acudimos inmediatamente al taller a revisarlo y no esperamos a que sea demasiado tarde, porque sabemos que cuanto más tarde será peor, lo mismo deberíamos hacer con los problemas de pareja o cuando sufrimos por desamor.
El hecho de acudir a terapia, ya sea individual o de pareja, nunca debería estar sujeto a ningún tipo de prejuicio. Hay circunstancias y momentos concretos en la vida en los que todos podemos necesitar ayuda profesional.
Lo más inteligente y eficiente es pedir ayuda lo antes posible ya que cuanto más dejéis correr el problema más se agravará y más difícil será solucionarlo después. No recibir el tratamiento que necesitáis puede tener consecuencias desastrosas. Los problemas no tratados siguen sin solucionarse y suelen generar nuevos problemas con lo que vuestra situación empeoraría.
La mejor forma de abordar vuestros temores es que nos contéis los que os preocupa en una primera consulta sin compromiso. Así podréis resolver vuestras inquietudes. Este es el primer paso para empezar a sentiros mejor y a solucionar vuestros problemas.