No cabe duda de que el apoyo de familiares y amigos en los que puedes confiar es importante cuando estás pasando por un momento difícil. Pero un psicoterapeuta puede ofrecerte mucho más que hablar con familiares y amigos.
La psicoterapia no va de hablar. Se trata de comprender y poder gestionar tus pensamientos y emociones. Los psicoterapeutas tenemos muchos años de educación, formación y experiencia especializada lo que nos convierte en expertos en la comprensión y el tratamiento de problemas complejos.
Como profesionales de la psicoterapia, estamos capacitados para reconocer y poder tratar adecuadamente las distorsiones, los trastornos, los comportamientos automáticos, los patrones de pensamiento desadaptativos, etc.
La investigación científica demuestra que la psicoterapia es eficaz y muy beneficiosa. Las técnicas que utilizamos durante la psicoterapia se desarrollan a lo largo de décadas de investigación y no tienen nada que ver con dar consejos o con «solo hablar y escuchar».
El desconocimiento acerca del ejercicio de la psicoterapia a algunas personas les provoca desconfianza. Así como cuando vamos a un dentista o fisioterapeuta no dudamos, a priori, de su capacidad, cuando acudimos a un psicoterapeuta se suele tener una sensación de incertidumbre y desconfianza ante lo que vaya a ocurrir. Se puede decir que existe un cierto miedo a lo desconocido cuando se va a terapia, especialmente si nunca antes se había acudido.
Un prejuicio frecuente en relación a acudir a terapia es pensar que el psicoterapeuta es como una especie de gurú que, sin conocerte más que de una llamada telefónica o a veces ni eso, va a darte consejos, tratando de adivinar tus circunstancias de vida, por compleja que ésta sea, como si fuera adivino. Los psicoterapeutas no nos dedicamos a dar consejos, para eso, efectivamente, están las personas de tu entorno, que te conocen y saben cuál es tu situación general de una forma más o menos real o precisa pero que, sobre todo, tienen confianza contigo, lo que les proporciona concederse el permiso para aconsejarte.
Como psicoterapeutas, nuestra función es explorar tu situación para conocer cuál es tu estado actual, el problema que te ha traído a la consulta, etc. Recopilamos la información relevante sobre tus antecedentes, así como la historia de tus problemas y otras áreas importantes de tu vida. También indagamos en las formas en que has tratado de abordar tus preocupaciones hasta el presente.
A veces es necesario también explorar las experiencias de tu niñez y los eventos importantes que han tenido y tienen impacto en tu vida. Relacionar información de tu entorno familiar puede ayudarnos a comprender tus percepciones y sentimientos, tus estrategias de afrontamiento actuales o ver los patrones que se desarrollaron. El objetivo de pretender que mires hacia tu pasado es averiguar el origen de tu malestar, para poder comprender e intervenir mejor sobre tu presente y hacer cambios positivos para el futuro.
Sin embargo, en algunos casos, dependiendo de la problemática a tratar y de tus deseos y necesidades, optamos por concentrarnos principalmente en el problema o la crisis actual que te trae a la consulta y no profundizamos en absoluto en tu pasado. Incorporamos técnicas y utilizamos valiosas herramientas que te ayudarán a cambiar tus pensamientos o comportamientos actuales que contribuyen a generar tu sintomatología.
Además nuestra función, siempre que proceda, será recomendarte ejercicios y lecturas para que puedas aprender más sobre un tema en particular. Otras veces te asignaremos tareas, que serán siempre voluntarias, para que puedas practicar nuevas habilidades entre sesión y sesión. Estas tareas no son consejos; los consejos son opiniones que te da alguien al respecto de algún comportamiento futuro, como por ejemplo la decisión de dejar tu trabajo o si romper con tu pareja o seguir con ella. En ningún momento vamos a darte consejos, sería poco respetuoso por nuestra parte y desde luego poco profesional o ético. Para eso están tus amigos o familiares, que son una figura maravillosa y muy necesaria también, pero completamente diferente a la nuestra.