La salud mental incluye tu bienestar emocional, psicológico y social. Afecta a la forma en la que piensas, sientes y actúas cuando te enfrentas a tu vida.
Tener una buena salud mental y emocional conduce a una imagen positiva de ti mismo y también a relaciones satisfactorias con los demás. Una buena salud mental te ayuda a tomar buenas decisiones y a poder afrontar todos los desafíos de la vida en todas las áreas de tu vida: social, familiar, personal y profesional.
Todas las personas debemos cuidar siempre nuestra salud mental. Hacerlo de forma correcta nos ayudará a sobrellevar situaciones de estrés, a estar bien físicamente, a relacionarnos de una forma sana con los demás o a ser productivos, entre otros aspectos esenciales de la vida.
Según la APA (Asociación Americana de Psiquiatría) es absolutamente imprescindible tener una buena salud mental y emocional.
La salud mental es un componente fundamental del bienestar y la calidad de vida. Es igual de valiosa que la salud física, de ahí la importancia de cuidarla para prevenir trastornos mentales.
Aprender a cuidarte te hace resistente.
Sin embargo, hoy en día, la decisión de acudir a un psicoterapeuta sigue presentando muchos más obstáculos que a cualquier otro profesional de la salud. ¿Por qué? Porque el dolor o malestar psicológico no se tiene en cuenta de la misma forma que el dolor físico, pero por el desconocimiento de que están relacionados. Los problemas emocionales se manifiestan a través de síntomas físicos y cuando estamos enfermos físicamente, podemos desarrollar problemas emocionales. Además, solemos tener una ilusión de control cuando pasamos por momentos de mucha dificultad emocional. Existe una gran tendencia a creer que, o bien podemos hacerles frente sin ningún tipo de ayuda, o bien que el paso del tiempo suavizará el dolor o malestar.
Los investigadores continúan encontrando nuevos vínculos que enfatizan el valor de cuidar la salud mental para garantizar una buena salud física, lo que a menudo denominan conexión entre la mente y el cuerpo.
Existen varios tipos de desórdenes mentales. Los más frecuentes son los trastornos de la personalidad, los del estado de ánimo y la esquizofrenia. Unos son puntuales, otros pueden durar años. La depresión afecta a 300 millones de personas en todo el mundo, y la ansiedad crónica, a 260 millones.
La OMS también ha reconocido recientemente el síndrome de burnout como trastorno mental. Esta clasificación ha entrado en vigor el 1 de enero de 2022. Dicho organismo asegura, además, que el 25% de las personas padecerán algún trastorno a lo largo de su vida. Estas cifras indican que nadie está libre de sufrir alguna patología mental.
Cuidar bien de tu salud mental no siempre es suficiente para evitar los trastornos mentales, sobre todo si tenemos en cuenta que algunas de las causas son biológicas (alteraciones en la química del cerebro o predisposición genética). Antecedentes familiares, traumas, abusos o el consumo de sustancias estupefacientes son otros factores determinantes.
Las consecuencias de no obtener ayuda para los problemas de salud mental y emocional pueden ser graves. Los problemas no tratados suelen continuar y empeorar, se agravan y además pueden generar nuevos problemas. Por ejemplo, una persona que tiene ataques de pánico puede comenzar a beber más alcohol de la cuenta, con la errónea esperanza de que éste la ayudará a aliviar su malestar emocional.
Hoy puedes estar perfectamente, pero mañana pasar por una situación difícil que repercuta en tu salud mental o emocional.