Los problemas y conflictos de pareja llegan aunque no queramos y las soluciones solo se pueden encontrar cuando estamos dispuestos a favorecerlas.
Aunque los problemas de pareja son experimentados por los dos miembros, casi siempre es uno de ellos quien decide buscar ayuda profesional.
A veces ocurre que hay personas que piensan que es el otro el que tiene que cambiar y no ellos, que el problema es por culpa del otro y por ello se niegan a acudir a terapia con su pareja.
Cuando crees que la culpa es del otro, es muy difícil que puedas pensar que la solución también está en ti.
De lo que ocurre entre dos personas nunca es responsable uno solo. No siempre somos responsables del problema, pero siempre somos co-responsables de encontrar la solución.
Algunas personas tienen miedo a la terapia, a que el terapeuta les juzgue; otras aún no están preparadas para admitir que tienen un problema que requiere tratamiento profesional. Hay personas que para evitar el compromiso de iniciar un proceso terapéutico, argumentan “que eso no sirve para nada”. Otras personas dicen que no confían en el proceso (aunque no suelen tener ninguna experiencia personal que avale su argumento). Otras veces nuestra pareja nos expresa que no quiere exponerse ante un tercero, un completo desconocido.
Si tu pareja no desea asistir a las sesiones de terapia contigo, te recomendamos ser paciente y amable con tu pareja. Sigue estando ahí para él/ella, mostrando compasión y tolerancia. Puedes empezar por animarle ofreciéndole argumentos desde el máximo respeto que le puedan ayudar a plantearse cambiar su manera de pensar.
Si a pesar de ello, insiste en que no quiere acudir contigo a la terapia de pareja, entonces te animamos a que respetes su decisión. No te vengas abajo, se trata de buscar soluciones, aunque tengas que ser tú el que empiece a moverse.
Porque cuánto más tiempo llevéis desconectados, más negativa se volverá vuestra relación. Más se dispararán las pautas destructivas levantando un gran muro entre vosotros.
Cuando perdemos la conexión con nuestra pareja, cuando no responde o se muestra emocionalmente distante con nosotros, se pone en peligro nuestra sensación de seguridad. Nos asaltan emociones como rabia, tristeza, frustración, miedo al abandono, a la soledad. Se nos dispara la amígdala (centro neurálgico del miedo) que nos impide pensar y nos provoca comportarnos irracionalmente. A menudo caéis en la desconexión emocional, perdéis el amor que teníais y, sin desearlo, arruináis la relación. La relación se convierte en algo tan frío e inseguro que ya no seréis capaces de detener esos ciclos negativos automáticos por vosotros mismos. Necesitáis ayuda terapéutica.
Para salir de esta inevitable y dolorosa situación, te recomendamos que inicies tú el proceso terapéutico individual y poco a poco irás aprendiendo cómo revitalizar tu relación de pareja.
Aunque la presencia de ambos miembros de la pareja sería lo más conveniente, sobre todo porque agilizaría mucho el proceso terapéutico, en aquellas ocasiones en las que uno de los dos se niegue a ir a terapia, lo más efectivo es hacer una primera sesión de manera individual.
La terapia individual te ayudará a comprender lo que es realmente el amor. Cómo construirlo y cómo hacer que dure. A crear un vínculo seguro y estable con tu pareja. Todo lo que aprendas en la terapia individual, va a repercutir de manera muy positiva en la relación que mantienes con tu pareja.