SoltarSaltar
Un proyecto que nace de la ilusión y vocación por este honorable oficio
Hemos creado SoltarSaltar con muchísima dedicación, ilusión, esperanza y saber hacer, porque estamos convencidos de que para saltar hacia lo nutritivo, tienes que atreverte a soltar lo que te consume, lo inservible, lo que te engancha, los patrones dañinos que arrastras de tu pasado, lo tóxico…, para que pueda llegar lo nuevo que te repara y te sana.
¿Nos da miedo soltar? Sí, a casi todos nos asusta mucho.
Parece que lleváramos tatuado en nuestro inconsciente la resistencia al cambio.
Cuanto más te resistes a soltar lo que cargas, más te pesa. Cuanto más te pesa, más te hunde… La buena noticia es que cuando te permites reconocer lo que te pesa y aceptarlo, el peso se afloja y empieza a diluirse. Soltar implica sanar.
De ahí surge nuestro nombre, por eso somos SoltarSaltar.
¿Te has planteado seriamente qué necesitas tú soltar?
Los seres humanos nos agarramos a lo que sea, aunque sea tóxico. El apego nos hace enfermar. Nos resistimos a soltar.
Conservamos armarios, trasteros y desvanes llenos de cachivaches inútiles. No sólo nos negamos a renunciar a nuestros “trastos”, también a nuestras creencias, adicciones, comportamientos, compulsiones, autoengaños, relaciones tóxicas… Prescindir de todo ello nos asusta, entre otras cosas, porque sin ello no sabemos a qué nos tendremos que enfrentar. Aferrarnos nos aporta una sensación de seguridad que parece real, aunque no lo sea.
Además, nos guste o no, las posibilidades de engañarnos a nosotros mismos son casi infinitas. Las personas tendemos a NO querer saber, a minimizar, a evadir el dolor y la frustración, a negar lo que nos hace daño. Todos, en mayor o menor medida, nos hemos engañado alguna vez. Nos convencemos a nosotros mismos de una realidad que es falsa. El problema viene cuando el autoengaño se convierte en algo que no puedes soltar.
Con nuestra peculiar manera de abordar la terapia vas a lograr dar ese difícil paso que supone soltar lo que te pesa, dejar atrás la oscuridad, y poder saltar hacia la luz: hacia lo que a ti te hace sentirte realmente bien. Soltar te permite crecer, evolucionar, poder avanzar hacia tu recuperación, renovarte.
Es una auténtica locura esperar nuevos resultados si hacemos siempre lo mismo.
Aunque nada cambie fuera, si tú cambias, TODO cambia.
Somos artesanos expertos en crear un vínculo emocional seguro y afectuoso. Una alianza sagrada de absoluta confianza y complicidad, que provoca verdaderas experiencias emocionales que logran cambiar vidas. Este es el don natural que por fortuna poseemos. Un regalo que nos ha dado la vida, que nos hace sentirnos pletóricos y profundamente agradecidos.
Somos los que poseemos un talento natural para poder identificar y apreciar el potencial que tiene cada persona.
Somos los que proclamamos en voz alta y públicamente que vamos a terapia, sin ningún temor a que nos consideren débiles o incluso enfermos o tarados. Sí, nosotros (aunque nos dediquemos a esto profesionalmente) también vamos a terapia cuando sentimos que algo importante no va bien en nuestras vidas.
Somos los que, tras casi dos décadas en este oficio, estamos convencidos de que los seres humanos tenemos en nuestro interior un potencial inagotable. Por ello, en cada sesión terapéutica, nos esforzamos en explorar y hacer crecer ese potencial innato.
Somos los que logramos encontrar reparación y soluciones eficaces a nuestros problemas porque nos ponemos en manos de los profesionales adecuados.
Somos los que creemos firmemente que el principal obstáculo que bloquea a una persona son sus propias creencias limitadoras sobre sí misma, sobre los demás y sobre el mundo.
Somos los que te facilitamos poder reencontrarte con tu yo más auténtico y genuino, aquel que te permite sentirte realmente bien y poder relacionarte mucho mejor contigo mismo y con los demás.
Somos frágiles y vulnerables, sí lo confesamos, pero a pesar de ello, ponemos todo nuestro empeño en atravesar nuestros miedos e inseguridades; en afrontar los conflictos en lugar de huir de ellos.
Somos de los que NO se arrugan ante las adversidades. Los que encendemos la luz en lugar de seguir lamentando la oscuridad. Esa luz que te facilita ver más allá del enigma, del problema a resolver, de la enfermedad, de la desdicha.
Somos los que comprobamos cada día en nuestro oficio que, cuando logras atravesar el dolor angustioso que a veces la vida te infringe, te encuentras con el amor a ti mismo, el crecimiento, la reparación, el equilibrio y la satisfacción.
Somos los que pensamos que las personas mueven el mundo. Un mundo en el que todos podemos dejar nuestra huella en el universo.
Si has llegado hasta aquí, entendemos que eres uno de los nuestros.
Juntos recorreremos el camino, para construir una sociedad donde lo humano, los valores verdaderamente esenciales, dirijan nuestras vidas.
Porque para nosotros, entregarnos al ejercicio de la psicoterapia es un regalo. Sabemos que implica lanzarnos al ejercicio de una profesión apasionante y a la vez compleja y de muchísima responsabilidad. Un oficio tremendamente desafiante, que nos impone un inmenso respeto, por el que sentimos a la vez una pasión y un entusiasmo irrefrenable.
Porque las experiencias vividas en terapia provocan asimilación, desarrollo, transformación y nutrición. La mayoría de las personas aprendemos sobre todo de lo que experimentamos. Por eso precisamente hacemos de nuestra terapia un espacio donde poder darte cuenta, ensayar y vivenciar distintas emociones, sensaciones, creencias. Donde poder arriesgarte a hacer ajustes creativos con sus aciertos y errores. Un entorno acogedor donde poder vivir un sinfín de experiencias intensas y poderosas que no te puedes perder por los múltiples beneficios que te aportan.
Porque la terapia supone una herramienta sumamente útil para promover el cambio y solucionar conflictos y crisis de la vida cotidiana. Implica un camino de crecimiento relacional y personal de los más potentes que existen.
Porque para nosotros la psicoterapia es un elixir mágico que da superpoderes a las personas.
Porque creemos firmemente que la terapia tiene un gran poder transformador de cambiar profundamente la forma de verte a ti mismo y de relacionarte con los demás. En definitiva, de cambiar vidas.
Porque el proceso terapéutico fortalece tu autoestima, seguridad y autonomía personal. Te facilita el que puedas pasar de la necesidad de apoyarte en otra persona a la capacidad de apoyarte en ti mismo.
Porque encontramos en la psicoterapia un gran alivio y sanación ante el sufrimiento humano. La terapia nos lleva a compartir y aflojar las cargas que soportamos. A crear profundos lazos emocionales que nos reconfortan. Lazos que nos ofrecen un refugio seguro ante las tormentas inciertas de la vida. Nos proporciona protección emocional de manera que podamos hacer frente a los altibajos de nuestra existencia.
Porque entendemos el trabajo psicoterapéutico como una valiosísima ayuda para que puedas alcanzar lo antes posible el bienestar que necesitas. Para que tu calidad de vida mejore de forma duradera. Este es nuestro cometido, y la responsabilidad y compromiso ético que elegimos tener contigo.
“Mandar luz a la oscuridad del corazón de los hombres”
Y es que la música puede llevar luz a lugares a los que nada más llega. Y también la terapia, ¡qué duda cabe!
Con nuestra forma genuina de hacer terapia te vas a sentir acompañado, conectado, vinculado y compenetrado con tu psicoterapeuta.
Todos podemos estar un poco menos solos y un poco más unidos.
Sentirte acompañado en el camino es una gran bendición.
Te hace trascender de ti mismo. Trastoca algo esencial y profundo en tu interior. Hace que tengas muchas más posibilidades de lograr lo que verdaderamente necesitas. Te ayuda a sentirte más fuerte, seguro y feliz.
Nuestra manera de entender el trabajo psicoterapéutico es ayudarte a resolver tu malestar para que puedas alcanzar lo antes posible el bienestar que necesitas, mejorando tu calidad de vida de forma duradera. Este es nuestro cometido, y la responsabilidad y compromiso que elegimos tener contigo.
Entendemos la psicoterapia como una experiencia transformadora capaz de cambiar la forma de verte a ti mismo y a los demás y de relacionarte con ellos.
Para que puedas entender mejor lo que para nosotros significa hacer un proceso terapéutico, nos gusta comparar nuestro proceso con un viaje que te lleva a vivir una experiencia emocional verdaderamente reparadora.
El primer paso de nuestro particular viaje es hacer una evaluación. No pretendemos encasillarte en un determinado cuadro patológico, sino organizar la información que nos proporcionas para poder establecer el foco adecuado y las metas terapéuticas. El segundo paso del viaje es diseñar una buena planificación, saber dónde vamos y cómo llegar sin rodeos a nuestro destino. El tercer paso es la intervención terapéutica.
Antes de embarcarnos en lo que es un viaje difícil o complejo, para sentirnos más seguros y con la menor tensión posible y conseguir llegar a nuestro verdadero destino, es conveniente planificar y preparar adecuadamente todo lo necesario para acometer con éxito nuestro viaje:
Al finalizar el viaje, a través de ese vínculo sagrado de confianza y seguridad que hemos creado entre nosotros, habrás aprendido a identificar, legitimar, regular y manejar tus emociones, pensamientos y conductas de una manera más sana y beneficiosa para ti y para tus relaciones.
Este tipo de viaje, con este guía en concreto, te habrá proporcionado una mirada interior, un verdadero autoconocimiento, te habrá provocado reflexión y facilitado el cambio y la transformación interior. Te habrás llevado valiosas experiencias, herramientas y nuevos recursos perdurables en el tiempo que te preparan para afrontar las situaciones complejas que puedan darse en cualquier otro reto que decidas acometer a partir de ahora, solo o en compañía de otros viajeros. Sin darte cuenta, tú mismo, te habrás convertido en un gran guía.
Puede ayudarte a despejar tus dudas sobre si la terapia es para ti o no, conocer cuáles son las problemáticas más frecuentes que trabajamos diariamente en la consulta.
En nuestras sesiones de terapia vas a encontrar solución a tus problemas:
¿Te identificas con alguna de esas situaciones? Si es así, ya NO tienes que afrontarlo tú solo.
Si te acompaña un sentimiento de malestar o insatisfacción prolongado y resta tu calidad de vida, es el momento de plantearte que la terapia es para ti.
No olvides que, como tú, todos nosotros nos hemos encontrado en un momento dado en una situación difícil en nuestra vida, y hemos necesitado recibir asesoramiento de un experto que nos ayudó a mitigar nuestro dolor, a recuperarnos y a conseguir lo que verdaderamente necesitábamos.
Da igual si eres hombre o mujer, no importa tu edad, ni a qué te dedicas en la vida, tampoco importa si tienes más o menos dinero ni más o menos estudios. La buena noticia es que cualquier persona puede beneficiarse de la terapia.
Como regla general, cuanto más tiempo duran los síntomas más se agravan los problemas y más cuesta erradicarlos. Cuanto más interfieran en tu vida diaria, más necesitarás recurrir a un tratamiento profesional.
La terapia te proporciona un gran alivio para tu malestar o sufrimiento.
Propone soluciones para todo aquello que te resulta inquietante, agotador, aterrador, espantoso…
Supone una transformación inimaginable.
En la actualidad, cada vez más personas van a terapia y la psicología está ya en boca de todos. Hacer terapia resulta algo de lo más natural. Afortunadamente ya no se asocia con tener problemas mentales, sino con reconocer que a veces carecemos de herramientas suficientes para afrontar situaciones difíciles que todos vivimos.
Seguro que alguna de estas dudas o parecidas te surgen. Puedes resolverlas en nuestras preguntas frecuentes.
En ocasiones, hay algunas personas a las que acudir a la primera sesión de terapia les supone cierta vergüenza. Puedes creer que lo estás haciendo mal. Te puede entrar miedo o temor a ser juzgado. A que te consideren más débil o incluso loco…
Puedes cuestionarte si “otros son más capaces que tú”. Incluso puedes llegar a pensar que eres un “desastre” o que has “fallado” como madre, padre, hijo, amigo, esposo, profesional… por no haberlo podido solucionar por ti mismo.
De la misma forma que no sientes que has fallado cuando no puedes reparar por ti mismo el coche, hacer terapia tampoco significa que hayas fallado. ¡Nada más lejos de la realidad! Es justo lo contrario: Las personas más fuertes y valientes se forjan a base de enfrentar retos.
Es completamente lógico y normal que sientas nervios, y que al principio te cueste un poco, tomar la decisión de iniciar un proceso de terapia. Nos pasa a todos.
Implica ponerte en manos de un desconocido y revelarle tus asuntos íntimos.
A todos nos asusta mirar dentro de nosotros mismos, por eso tendemos a minimizar la gravedad de nuestros problemas.
Tener el coraje de aceptar que necesitas ayuda es una señal de fortaleza y de inteligencia.
Involucrarte en una terapia demuestra que eres muchísimo más valiente, capaz y valioso de lo que tú crees aunque ahora no te sientas así. Y precisamente esto es una de las cosas que vas a poder averiguar y sentir en el proceso terapéutico.
Eres valiente por decidirte a venir, por atreverte a revelar tus asuntos íntimos, a descubrir lo que verdaderamente te sucede, por aceptar tus limitaciones, por reconocer tus carencias, por invertir tu tiempo y dinero para conseguir aquello que necesitas, por querer crecer y evolucionar, por hacer frente a tus problemas, por responsabilizarte en buscar soluciones eficaces, por no “echar balones fuera”, engañarte o culpar a los demás de tu malestar.
Una excelente manera de abordar tus temores es contarnos lo que te preocupa.
Tener el arrojo de superar esa ansiedad inicial puede brindarte una sensación de alivio, coraje y optimismo.
Pedir ayuda es el primer paso en el proceso para que puedas sentirte mejor.
Vale la pena porque cualquier persona puede beneficiarse de un proceso terapéutico. Si en algún momento tu calidad de vida no es la que deseas, no cabe duda de que la psicoterapia puede ayudarte enormemente.