Es difícil responder a esta pregunta ya que cada caso particular marcará la duración del proceso de Coaching. Dependerá de cómo sea la persona y del objetivo que se haya marcado. Si bien no hay un límite establecido, todo dependerá del objetivo a lograr y del grado de compromiso, responsabilidad y esfuerzo que pongas. Tu implicación personal contribuye en gran medida a acelerar o bien a ralentizar el proceso.
Para que un proceso de Coaching tenga efectividad, sobre todo se necesita continuidad. Por ello, el proceso estándar, donde por la naturaleza de los cambios que se precisan digerir y llevar a cabo, suele durar un mínimo de diez o doce sesiones, a razón de unas cuatro sesiones mensuales para lograr progresos extraordinarios, una a la semana suele ser lo habitual. Aunque algunas veces, las menos, hay objetivos muy concretos y sencillos que requieren menos sesiones.
El proceso será tan corto como sea posible y tan largo como tú realmente necesites. Tú eres el único protagonista y el ritmo lo pones tú. No olvides que eres tú quien marca hasta dónde quieres explorar y llegar, la meta la fijas tú y también la duración del proceso ya que tú decides siempre cuándo te sientes realmente satisfecho con el progreso que estás obteniendo.