Por qué lo llamas amor cuando realmente no es amor

La obsesión por alguien puede llevar a la dependencia, problemas en nuestra vida social y autoestima.

Tras el ideal romántico del amor, lo que a veces se esconde es un problema emocional, en el que más que estar vinculadas a otra persona, estamos “enganchadas” a la misma.

Quizás deberíamos replantearnos que es el amor, que necesitamos, que sentimos, o si confundimos el amor con una obsesión. El amor no se puede definir de una forma única. Llamamos amor a cosas tan diferentes como dependencia, deseo, cariño, sometimiento, pasión, admiración, idealización, sexo… ¿Pero, entonces vale llamar amor a cualquier sentimiento hacia otra persona? Amar cuando una deja de ser esa una, no es amar, nos aleja del amor, de la serenidad de estar en pareja, provoca inestabilidad tanto a la persona que lo vive como a la persona que dice que ama. Desaparecen los intereses propios, los deseos y necesidades para someterse a relaciones destructivas donde generalmente una de las partes cede porque cree que ayuda a la otra.

Algo que me parece muy importante es que esta forma de amar te deja aislada, sola, vacía e incompleta. Puedes buscar las relaciones que quieras pero no podrán complementarte.

Algunas de las pistas para diferenciar el amor de la obsesión son el tener una baja autoestima, buscando todo el rato la aprobación y el cariño de los demás y temiendo su rechazo; estar enfocada exclusivamente en el otro, preocupándote más de sus problemas y dejando tus rutinas por las de la otra persona; negar el problema, justificándote a ti misma y explicando que va todo bien; la constante infelicidad, o lo que es lo mismo, buscar la felicidad sin encontrarla porque se basa exclusivamente en el cariño que te dé la otra persona y no en quererte a ti misma; la comunicación falsa, no hablar de lo que realmente sientes u opinas,  sino de lo que la otra persona piensa, porque es la más valiosa; y en definitiva permitir cualquier cosa en nombre del amor, hasta el punto de justificar las humillaciones e incluso la violencia verbal o física.

La mejor manera de salir de un problema es entender cómo se ha llegado hasta él, para poder optar por una salida alternativa. La huida hacia adelante nos aleja de la solución real. Lo primero que hay que tener en cuenta es que la relación más importante es con una misma. Aprender a estar solas, porque nuestra felicidad depende de nosotras mismas, y no de estar con nadie.