Estrés

Es la respuesta del organismo a un estado de tensión excesiva y permanente que se prolonga más allá de las propias fuerzas. Se manifiesta a través de tres planos: físico, psicológico y de conducta. Lo que le ocurre al sujeto con estrés es que se sitúa en unas condiciones de vida que le llevan continuamente al borde del agotamiento.

Le resulta complicadísimo recortar sus actividades. Su tendencia habitual pasa por “decir que sí siempre a todo y a todos”. Por ese camino el destino es fácil de prever: no se vive, no se está con uno mismo sino que se anda de acá para allá, en un sinfín de actividades que terminan en situaciones insostenibles. Como consecuencia se aprecia un amor desordenado al trabajo y no saber decir ¡basta!

La primera fase de alarma, lleva acumulado un sobreesfuerzo constante, una tensión emocional o intelectual fuerte, un ritmo vertiginoso de vida, sin tiempo para nada. Lo fundamental es el tipo de vida. Siempre abrumado, sobrepasado en las propias posibilidades, permanentemente desbordado, agobiado, sin un minuto libre, arrastrando un cansancio crónico. No hay tregua posible para su trabajo, ya que intenta atender simultáneamente a demasiadas exigencias inaplazables.

La consecuencia es una hiperactividad incontenible, imparable, que pretende llegar a demasiadas cosas y que acaba por no estar lo suficientemente atenta a todas y cada una de ellas.

La segunda etapa se denomina fase de resistencia. Se produce cuando ya se ha alcanzado una cierta adaptación a esa sobrecarga prolongada que pretende neutralizarlo. Persiste todo igual que al principio, lo que sucede ahora, es que se eleva el nivel de resistencia por encima de lo normal. El individuo se ha acostumbrado a llevar ese ritmo trepidante de vida.

Finalmente, se llega a un tercer y último estadio: es la fase de agotamiento, tras la supervivencia de las dos primeras. Aquí el sujeto se derrumba y fallan todas las estrategias de adaptación. Las energías van desmoronándose y los signos de reacción empiezan a ser ya irreversibles.

 En esta etapa final la persona está extenuada. La persona estresada percibe muchas demandas a las que ha de enfrentarse y por tanto activa su organismo con mucha frecuencia, forzándolo en exceso y produciendo síntomas físicos y psicológicos.

Los síntomas negativos del estrés suelen ser los siguientes:

SÍNTOMAS
FÍSICOS

  • Taquicardia
  • Hipersudoración.
  • Sequedad de boca.
  • Aumento de la tensión arterial.
  • Temblores.
  • Insomnio.
  • Excitación general.
  • Dilatación pupilar.

SÍNTOMAS
PSÍQUICOS

  • Inquietud.
  • Disminución del rendimiento intelectual.
  • Disminución de la vigilancia.
  • Desorganización del pensamiento.
  • Atención dispersa.
  • Miedo difuso.
  • Desorientación tiempo-espacio.
  • Desasosiego.

SÍNTOMAS
DE CONDUCTA

  • Imposibilidad para relajarse
  • Caminatas sin rumbo (ir y venir)
  • Tensión muscular, facial y mandibular
  • Irritabilidad.
  • Respuestas desproporcionadas a estímulos externos.
  • Perplejidad.
  • Frecuentes bloqueos.
  • Situación de guardia-alerta.
  • Excitación.

Si la persona está estresada de forma continuada, los efectos sobre la salud psíquica y física, aumentan. Se ha demostrado que el estrés continuado afecta al sistema inmunológico de las células, bajando nuestras defensas, y aumentando así la probabilidad de contraer todo tipo de enfermedades, desde las más leves como los catarros, hasta las más graves como el cáncer.

Además resulta que el estrés influye en la percepción del dolor, que aumenta, y en la capacidad para soportarlo que disminuye, con lo que las enfermedades, además de más frecuentes, se nos hacen más difíciles de llevar.

La terapia

Consiste inicialmente en explicarle al paciente lo que le pasa, le ayuda a comprenderse mejor, a entender el significado de sus síntomas, a conocer e interpretar la realidad de lo que le está pasando para aprender a tener un mayor autocontrol. Esto le tranquiliza y le ayuda a expresarse, a dejar de sentirse distinto de los demás, a comprobar que tiene solución; porque la tiene.

Además de la farmacoterapia (sólo para los casos más extremos), se le dan pautas psicológicas, se trabajan técnicas de relajación y ejercicios para que pueda utilizar las estrategias apropiadas que le ayudarán a afrontar la situación de una manera adaptada y a recuperar su calidad de vida.

En SOLTAR y SALTAR, centro de tratamiento y psico terapia en Madrid, te regalamos la primera sesión.

Aprovecha en Diciembre nuestro regalo de Navidad. Tu primera sesión totalmente gratuita. Llámanos para concertar tu cita.