Todas las parejas pasan por diferentes etapas. Esto forma parte del ciclo vital de la pareja, por el cual la pareja va adquiriendo matices y cualidades diferentes según vaya evolucionando. Esta evolución se da tanto en la propia pareja como en cada persona que la compone. Algunas veces este proceso lleva a fortalecer la relación, pero en otros casos hay un desgaste progresivo, a veces inapreciable.

Cuando hay más cosas que diferencian a la pareja que cosas que unen, cada miembro de la pareja empieza a avanzar en solitario. Nos vamos distanciando, poco a poco, casi sin notarse, buscando cosas nuevas. Todos necesitamos cambiar pequeñas cosas, pero si nuestra pareja quiere cosas distintas a las tuyas puede ser un momento de crisis.

Llega un momento en el que la relación de pareja requiere que nos esforcemos y prestemos atención a la persona que queremos. Aunque esto debería de ser siempre. Cuando nos queremos dar cuenta, la relación se ha estancado, es posible que la persona que está a nuestro lado ya no nos interese como antes. ¿Cómo hemos llegado a esto? ¿Ya no hay soluciones? No debemos sentirnos culpables de haber desatendido nuestra relación, hay muchas cosas que influyen ahí. Lo que sí podemos hacer es reavivar la relación de pareja. Nunca es tarde para intentar mejorar la relación.

¿Estoy bien en pareja?

Las crisis son momentos de cambio, de inflexión, tienen un por qué y tienen un momento. Es importante que te pares a pensar si quieres que esta crisis sea para fortalecer a la pareja o para terminar de debilitarla y romperla finalmente.

¿Pero cómo puedo saber si estoy realmente bien con mi pareja? Algunas señales podrían ser:

  • Ya no conoces a la otra persona.

Cuando empiezas a conocer a alguien y te interesas por el o por ella, las conversaciones son largas y gratificantes. Conocer quién es, con qué sueña, qué cosas le gustan es una forma de conectar con la otra persona. La comunicación es fluída y tu pareja es tu compañero y confidente.

Pero ahora tienes la sensación de que las conversaciones que antes tenías con tu pareja, ya no se dan. Tampoco hay interés en que se vuelvan a dar. Sientes que la persona con la que convives es desconocida para ti. Esto es una señal de que la comunicación está dañada, y es importante ver por qué se dañó, y si es posible volver a recuperarla.

  • Ya no hay interés.

Además de la relación, cada uno tiene sus propios problemas y obligaciones (familiares, laborales, económicas…), y formas diferentes de ser. Los mensajes, los detalles o dar los buenos días de pronto desaparecen. Sentimos que nada de lo que hacemos se valora. Imagina una canoa, con una pareja, cada uno rema en la misma dirección, pero de repente el ritmo cambia, uno tira más que el otro. O son canoas con direcciones diferentes.

Este problema puede ser mayor que enviar o no mensajes en la mañana, sino que la comunicación se ha dañado. ¿Seguís haciendo planes de futuro? ¿O ya no es importante?

  • Ya no tienes relaciones con tu pareja… ni hay intimidad.

La intimidad y las relaciones sexuales son de máxima importancia en la pareja. Sentir que hay intimidad y que se comparte algo especial con la otra persona es algo crucial para las relaciones de pareja. Besos, caricias, abrazos. La rutina puede ser un factor importante para que esto pase, pero es importante ver si queda deseo en tu pareja antes de sentenciarla.

En este momento, un miembro de la pareja o los dos pueden conocer a un tercero. Las infidelidades pueden verse como una sentencia o como un mensaje de que algo va mal.

  • Punto y ¿final?

Cuando la relación de pareja está desgastada nos damos cuenta. Sabemos que algo no va bien, y no podemos mirar hacia otro lado. Cuando empezamos una relación volcamos todas nuestras expectativas en ella. Nos esforzamos en la relación, y en que todo salga bien.

Pero si nos encontramos ante una situación así, debes hablar con tu pareja e intentar comprender qué está pasando, puede ser buen momento para comenzar una terapia de pareja. Este paso ayudará a encontrar un lugar de encuentro con la pareja, donde la pareja se comprenda y se pueda empezar a ver las cosas de distinta forma. Donde se recupere lo que se ha quedado disipado o donde se aprenda a aceptar la despedida.