“Nunca mares calmos hicieron buenos marineros”. A todos nos asusta darnos cuenta de que estamos ante una crisis de pareja. Con frecuencia una crisis llevará a una pareja a comenzar una terapia, incluso cuando ésta normalmente no hubiera considerado la posibilidad de tratamiento.

El proceso terapéutico permite el encuentro con un profesional que guía y facilita el diálogo entre los miembros de la pareja a fin de mejorar las dificultades de comunicación, brinda un espacio de encuentro y un contexto neutral para encontrar nuevas vías de solución y diálogo.

Cualquier persona puede beneficiarse de la terapia ya que ésta resulta un método muy eficaz de búsqueda de soluciones cuando se observa malestar e insatisfacción en la relación de pareja.

Cuando una pareja se ve en la necesidad de pedir ayuda profesional, generalmente su situación es crítica y las consecuencias psicológicas derivadas suelen ser graves.

La presencia y las intervenciones del terapeuta atenúan el tono y la discusión y facilitan el diálogo.

Crisis de pareja

Acuden a terapia parejas con desavenencias o con problemas de comunicación mutuos o bien con fuertes conflictos y estrés en la relación, parejas que utilizan el reproche y el castigo como forma de interacción, y parejas que están a punto de la separación o el divorcio.

Acuden también parejas con, relativamente, pocos problemas, pero que desean desarrollar y mejorar su relación, tales parejas suelen encontrarse a menudo aburridas, ocultan sus sentimientos verdaderos o simplemente, se aguantan mutuamente.

La rutina, el cansancio, el estrés, la falta de tiempo para la relación, los problemas laborales y los externos a la relación, pueden provocar desencuentros que antes no existían, una erosión constante que primero se convierte en frialdad y que puede llegar hasta el punto de cuestionarse la continuidad de la relación.

Dificultades en la relación sexual: la expresión de lo sensual y sexual. La forma de amarse en una pareja constituye un elemento central de comunicación y encuentro. En muchas ocasiones esta falta de acoplamiento o de sintonía provoca un gran malestar en la relación. Las dificultades del día a día se trasladan al acto amoroso y se convierten en un fiel reflejo de que algo no está  marchando adecuadamente.

También es muy habitual encontrar parejas donde se han dado crecimientos distintos, y uno de ellos puede sentir que su pareja se ha quedado estancada, que no progresa, que le resulta difícil compartir proyectos de futuro.

EL cambio o estancamiento en algunas etapas del ciclo vital es otra fuente de conflicto. Como por ejemplo la llegada de los hijos que a menudo provoca un distanciamiento entre la pareja y una dificultad de acompasar ritmos y necesidades familiares e individuales.

Es muy frecuente también tener grandes discrepancias en el cuidado de los hijos, que en muchas ocasiones se manifiesta desautorizando e invalidándolo  al otro cónyuge en presencia de los hijos lo que provoca desde grandes desencuentros hasta la desestructuración de la familia.

El crecimiento de los hijos y su independencia, puede suponer también una situación de crisis. La función parental, que había sido su objetivo principal, es desplazada, y el reencuentro de los padres ahora sin los hijos en casa después de tantos años puede resultar complicado.

Otras situaciones de crisis pueden ser embarazos no deseados, perspectivas de ruptura, estancamiento emocional, infidelidad, drogodependencias, alcoholismo falta de confianza mutua, problemas de comunicación y convivencia…

Aunque las crisis de pareja nos asustan a todos, es esencial comprender que, las crisis son necesarias para el crecimiento y la reactualización de la pareja. Son la oportunidad que nos brinda cada relación de crecer personalmente y de hacer más profunda e imperecedera la relación.

Reconciliarse o separarse solamente pueden decidirlo los integrantes de la pareja, es algo que se da por sí solo como resultado del final de la crisis de pareja. A veces, lamentablemente, descubrimos que la relación ya no tiene significado ni sentido, y la respuesta adecuada es acabar la relación, renunciar al compromiso y  aprender a retirarse.

Es de vital importancia durante el proceso terapéutico ayudarles a que aprendan nuevas habilidades de comunicación ya que muchas personas tienen una gran dificultad en expresar claramente sus sentimientos. Pero sin ser claro y directo en nuestras comunicaciones, es fácil “dar por sentado las de su compañer@, al asumir que usted conoce los pensamientos y sentimientos de su pareja sin preguntarlos antes o sin escucharlos realmente. En el mejor de los casos, una falta de claridad lleva a una comunicación inefectiva: desgraciadamente, ésta también conduce al conflicto.

Los objetivos generales de nuestro enfoque terapéutico se centran en aumentar el reconocimiento, iniciación y expresión de gratitud en las interacciones placenteras, escuchar de forma empática y compasiva,  disminuyendo así las interacciones agresivas, adiestrar a la pareja para que se comunique de forma clara y exacta para que su interacción resulte efectiva, a expresar apropiadamente sus sentimientos y necesidades y enseñarles a utilizar estrategias para negociar la resolución de los problemas habituales y las insatisfacciones.

Por ello, y desde nuestro modelo de Psicoterapia en SOLTAR y SALTAR trabajamos sobre los aspectos psicológicos, pero también biológicos y de relación, que forman parte inseparable del malestar humano.

Entendemos como prioritario situar el foco terapéutico en mejorar la calidad de la relación entre los miembros de la pareja, con el fin de promover las transformaciones necesarias para disminuir su sufrimiento, tanto a nivel individual, como del vínculo entre ambos.

El amor es lo que nosotros hacemos y decimos para que otros quieran estar a nuestro lado, y lo que ellos hacen y dicen para que nosotros queramos estar cerca de ellos. ¡Ya que el amor y la felicidad derivan claramente de las interacciones persona-persona, sus ingredientes se pueden enseñar, practicar y aprender! De ahí la necesidad de acudir a terapia.

Desde SOLTAR y SALTAR  no podemos garantizar la satisfacción absoluta pero podemos expresar, sin vacilación, que hemos visto a muchas parejas tras concluir la terapia, alcanzar una relación más profunda y mucho más satisfactoria. ¡Usted y su pareja se merecen intentarlo!